"Ayudo para que los saharauis vuelvan a casa"

-Fue un buen jugador del Estudiantes.

-Fui un base prometedor: jugué mucho tiempo en Primera.

-¿Y por qué lo dejó?

-El servicio militar en el Sahara truncó mi carrera como baloncestista. Tenía 21 años cuando me destinaron al Cuartel de Ingenieros de El Aaiún.

-¿Aquello le marcó?

-Muchísimo. Era un estudiante con la vida enfocada hacia la Ingeniería de Caminos y el baloncesto. Pero en aquellos meses de mili conocí a los saharauis y, sobre todo, viví la entrega del Sahara a los marroquíes.

-¿Fue una mala experiencia?

-Fue una experiencia vergonzosa. Presencié la salida de los saharauis de El Aaiún. Cerramos sus barrios con alambradas. La Policía les cacheaba para poder salir.

-¿Sintió que se les trataba injustamente?

-Es que hasta entonces había habido muy buena relación entre españoles y saharauis: cordial y de respeto. Aunque, eso sí, nosotros éramos los colonialistas.

-¿Cómo era la población?

-La componían básicamente españoles, en su mayoría militares, y civiles que trabajaban con Fos Bucraa en las minas de fosfatos. Luego estaban los saharauis, ciudadanos de tercera.

-¿En qué año nos situamos?

-En 1975. Cuando llegó la Comisión de la ONU en mayo, hubo manifestaciones reclamando la independencia: ya existía el Polisario. Los acuerdos de Madrid se firmaron el 14 de noviembre, antes de la muerte de Franco.

-¿Y qué ocurrió después?

-Mientras los saharauis iban hacia el exilio en Tinduf los marroquíes les bombardearon con napalm y fósforo blanco. En El Aaiún tiraron a la gente desde helicópteros, con dados de hormigón atados a los pies.

-Eso suena muy fuerte.

-Los marroquíes han intentado un genocidio de los saharauis y no lo han conseguido: hoy viven 250.000 en los campamentos y otros tantos en el Sahara ocupado.

-¿Pero con qué objetivo?

-La conquista pura y dura. Los saharauis querían la independencia y Hassan II optó por intentar aniquilarlos.

-¿Qué hizo usted al regresar a España?

-Fui consciente de esas matanzas, así que, aparte de terminar mi carrera, empecé a actuar en la solidaridad con el pueblo saharaui. Y así sigo, echando una mano para que puedan volver a su casa.

-¿Cómo evolucionó el conflicto?

-Los marroquíes levantaron un muro de 2.600 kilómetros de largo que divide el Sahara en dos partes. La parte este, más pequeña, es la ocupada por el ejército saharaui. Los territorios ocupados están en la parte oeste.

-¿Y son mucho más extensos?

-Son unos 200.000 kilómetros cuadrados, que los marroquíes denominan el Sahara útil, con las minas de Bucraa y salida al mar. Ahí están las ciudades.

-¿Cuál es la situación actual?

-Continúa la invasión marroquí y los saharauis resisten. En estos 30 años han creado un Estado en los campamentos de refugiados. Se han educado en Cuba y España y han formado a sus cuadros.

-¿Hay mucha pobreza?

-Más que pobreza hay escasez. El Frente Polisario se ha dotado de una buena organización. Los niños tienen su escuela y hay servicios sanitarios.

-¿Y qué ocurre en los territorios ocupados?

-Hay un grado de violencia terrible por parte de Marruecos, con desapariciones y torturas.

-¿Desde cuándo conoce a Aminatu?

-La conocí en mayo de 2006, cuando vino a recoger el premio de derechos humanos Juan Mari Bandrés, que le entregó en Sevilla la Comisión Española de Ayuda al refugiado.

-¿Qué se sabía de ella entonces?

-Habíamos visto fotos de ella ensangrentada, cuando Marruecos la detuvo. Sabíamos que había estado cuatro años desaparecida en las cárceles marroquíes y que hizo 52 días de huelga de hambre en la cárcel negra de El Aaiún.

-¿Había estado antes en Europa?

-Fue la primera vez. La presión de Amnistía Internacional logró que Marruecos le otorgara un pasaporte para recoger el premio.

-¿Qué opinión tiene de ella?

-Es una mujer con una gran seguridad en su causa, que es la defensa de la libertad, los derechos humanos y el derecho a la independencia del pueblo saharaui.

-¿Y qué siente cuando la ve más débil cada día?

-Mucha pena. Pero su fortaleza mental nos impulsa a todos. Su dignidad es un ejemplo para el género humano. Está diciéndole al mundo que todavía es posible luchar contra la ignominia de los Estados.

-¿Y sus amigos no han intentado que desista?

-Lo hemos intentado, pero ella sigue firme en su idea. Dice que va a llegar hasta el final por sus hijos y por su causa.

-¿Qué piden ustedes al Gobierno?

-Que exija a Marruecos que Aminatu pueda entrar en El Aaiún. Y que bloquee en la Unión Europea las conversaciones sobre el Estatuto Avanzado de Marruecos.

-Valore la actitud española en el conflicto.

-Es una actitud cobarde. Se envía ayuda humanitaria, pero se mantiene la neutralidad activa, que equivale a no denunciar las violaciones de los derechos humanos de Marruecos. Ningún país del mundo reconoce al Sahara como territorio marroquí.

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