Más de 30.000 taxistas se manifiestan en Madrid contra la liberalización del sector

  • Grupos de taxistas impiden a sus compañeros trabajar en una jornada de paro secundada, según ATA, por el 90% del colectivo.

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Más de 30.000 taxistas, según fuentes de la organización, se manifestaron este jueves en Madrid contra el artículo 21 de la Ley Ómnibus, que transpone la Directiva Europea de Servicios y que ha suscitado el rechazo de la mayoría de las asociaciones de taxistas, que denuncian que este apartado supone "crear una actividad de taxi paralela y desregularizada", con el impuso al alquiler de vehículos con conductor. Grupos de unos diez taxistas se concentraron en las salidas dispuestas para los taxis para impedir a sus compañeros trabajar antes y después del paro, que ha sido secundado por el 90% del colectivo, según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

Bajo el lema 'No al artículo 21 de la Ley Ómnibus', los manifestantes iniciaron su marcha de protesta desde la madrileña estación de Atocha hasta la plaza de la Lealtad coreando eslóganes como 'El taxi unido jamás será vencido', 'El Congreso me venció' o 'Gobierno incapaz, nos estás quitando el pan', además de entonar cánticos contra el presidente del Ejecutivo como 'Zapatero embustero' o 'Zapatero dimisión'. El momento más tenso de la marcha se produjo a su paso por la glorieta de Atocha, cuando los manifestantes mostraron su ira contra dos taxis que realizaban servicios, llegando a romper la luna trasera de uno de los vehículos, por lo que la Policía tuvo que contener a los más exaltados. 

Según el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, la jornada de paro ha contado con un seguimiento del 90 % en toda Espala y supone la mayor concentración realizada por trabajadores por cuenta propia "en toda la historia". "Hay más gente aquí que en la manifestación del sábado -en referencia a la convocada por UGT y CCOO -, sin bocadillo y sin trenes, sólo gente que ha dejado su actividad para denunciar su situación", subrayó Amor.  En este sentido, pidió al Grupo Parlamentario Socialista "un poco de cariño para los taxistas" y recordó que la aprobación del artículo 21 supone "la ruina para más de 100.000 familias".

Más duro en sus declaraciones fue el presidente de la Unión Nacional de Asociaciones libres de Autopatronos y Empresarios del Taxi (unalt), José Luis Funes, quien amenazó al Ejecutivo con boicotear todos los actos de la próxima Presidencia española de la UE si no se atiende su petición. "El Gobierno debe escucharnos. El diálogo social hay que aplicarlo a todas las capas sociales, no sólo a los poderosos, y no se puede aplicar el despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo", denunció.

Al término de la movilización, los representantes del sector se acercaron a las puertas del Congreso, donde fueron recibidos por miembros de distintos grupos del arco parlamentario, entre los que se encontraban Emilio Olabarrieta (PNV), José Luis Perestelo (CC) o Josep Lluis Sánchez- Llibre (CiU).

El líder del PP, Mariano Rajoy, acompañado de su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, fueron los encargados de recibir a los representantes por parte del Grupo Parlamentario popular, a quienes los taxistas mostraron su gratitud por el apoyo de esta formación política a las peticiones del colectivo. "Vamos a seguir librando esta batalla y espero que, al final, se imponga el sentido común y que el Gobierno se de cuenta de las dificultades de muchos españoles como consecuencia de una política económica que es ridícula", les respondió Rajoy.

Contra los que sí trabajaron

Grupos de unos diez taxistas se concentraron en las salidas dispuestas para los taxis de los diferentes puntos dispuestos al efecto en el aeropuerto de Barajas antes, durante y después de la huelga para que ningún compañero pudiera recoger usuarios. Tan sólo cargaban aquellos taxistas que reclamaban los viajeros con necesidades especiales, como las personas discapacitadas. El resto, cargados de maletas, tenían que optar por otros métodos de transporte. 

Aunque resignados, los usuarios se mostraban comprensivos con la situación, ya que entendían que "algún motivo tendrán" para hacer sus reivindicaciones. "La huelga es un derecho que hay en todos los países democráticos, así que habrá que aguantar porque no queda más remedio", declaraba un viajero.

Varios espontáneos -se desconoce si de forma organizada- se situaron desde primera hora de la mañana en varias paradas de taxi céntricas y también las más solicitadas para, a modo de piquetes, evitar que sus compañeros del sector pudieran realizar el servicio con normalidad. 

El presidente de una de las asociaciones convocantes, la Federación Profesional del taxi en Madrid, Mariano Sánchez, explicó que desde las organizaciones implicadas, como la Asociación Gremial de Auto-Taxi de Madrid, desconocen la presencia de piquetes y no los apoyan. No obstante, reconoció que es posible que se hayan formado, puesto que es una manera en la que el sector está mostrando su "protesta" y su "malestar" ante el artículo 21 de la Ley 'Ómnibus' porque puede suponer que "se mande a los taxis a la quiebra". "Todos los taxistas y todos los trabajadores autónomos tienen que defender su trabajo con uñas y dientes", aseveró Sánchez, quien comparó "la manera de actuar del sector" con la huelga de hambre que está manteniendo la saharaui Aminatou Haidar.

Como responsable de una de las organizaciones convocantes, explicó también desconocer el origen de los boicots de los accesos al Aeropuerto que "seguramente" atiendan a grupos de compañeros que han decidido comenzar antes para reflejar su "gran preocupación". Por ello, pidió disculpas a los usuarios y solicitó comprensión.

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