Una superviviente camaleónica

  • La compañía Isotrol es una de las veteranas del espectro empresarial andaluz · Su capacidad de adaptación la sigue colocando en la élite tras 25 años de historia

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Nadie conoce el secreto del éxito en los negocios, de ser así no quebrarían las empresas ni fracasarían los productos de nuevo cuño. No obstante, dedicar 25 años a dirigir una compañía desde sus inicios da tablas para manejarse entre turbulencias. José Luis Calvo, presidente de Isotrol y del Instituto Andaluz de Tecnología (IAT), aconseja "ser muy concretos a la hora de elegir el área en la que focalizar un nuevo proyecto empresarial".

En 1984, cuando hablar de montar una empresa aún estaba mal visto en el círculo universitario, nació Isotrol, vinculada exclusivamente al sector eléctrico. Los planes de investigación electrónica (PIE) del Gobierno, que por aquella época decidió invertir en proyectos innovadores para sustituir la tecnología importada por otra desarrollada en España, marcaron el ritmo de la compañía. "Era una época complicada, pero esto nos hizo salir reforzados, con una estructura bastante más competitiva y eficaz, por ello evolucionamos dentro del ámbito que abarcábamos", relata Calvo.

Isotrol se mantuvo pero su gran punto de inflexión se produjo hace 10 años, cuando su cúpula optó por adentrarse en el sector público para aprovechar la conversión desde su lenguaje y estructura tradicionales al mundo digital. Este cambio de rumbo fue el trampolín que los catapultó, además, hacia áreas como energía, agua y la prestación de servicios, "pero todo tiene una parte tecnológica común que antes no se podía emplear; una base informática muy fuerte", explica el presidente de Isotrol. "Esto nos diferencia de empresas que han nacido más tarde, también relacionadas con la Administración".

Los caracteriza también el empleo de software libre en todas sus soluciones. "No lo utilizamos únicamente para no pagar licencias, existen otras razones fundamentales como que la propiedad del desarrollo es del cliente final, por lo que no tiene que depender de nosotros para modificaciones futuras; desaparece, así, el mecanismo de subordinación establecido por los proveedores durante mucho tiempo y eso es determinante a la hora de elegir a quien acudir para ciertos clientes".

Entre los innumerables proyectos a los que Isotrol le está hincando el diente está el de acondicionar centros TIC, por encargo de la Consejería de Educación. "Es la mayor red mundial en software libre destinada a mejorar la calidad de la enseñanza aplicando mecanismos novedosos y colaborativos, como las pizarras digitales o los ordenadores portátiles", explica José Antonio Sáenz, director de tecnología de la compañía. Lo más relevante es que se trata de una "tecnología transparente, que no hace perder el tiempo a los docentes porque no funcione el material, para que sólo se preocupe por enseñar lo que sabe". Esta iniciativa la disfrutan 650.000 usuarios de 2.100 centros escolares.

En el terreno de las renovables, controlar parques eólicos es uno de sus proyectos más ambiciosos. Han desarrollado un software con el que supervisan, a través de internet, la potencia generada, la gestión de cada aerogenerador, hasta en qué medida funcionan, en relación con lo que podría obtener en cada caso. Con este programa Isotrol inspecciona el 27% de la potencia total producida en España.

El despliegue del uso de internet propició el diseño de portales web. Su sistema recopila la información de diferentes fuentes, la convierte al formato necesario y la integra en una misma página. "Es un método ideal para la versión digital de los diarios y páginas de organismos oficiales", apunta Sáenz.

Saber aclimatarse a los avances que aparecen en el horizonte ha caracterizado la trayectoria de Isotrol. La crisis actual puede desalentar a quienes barrunten la idea de fundar una empresa. No deben desistir porque, según Calvo, para ello sólo "se necesitan un buen equipo, un buen proyecto, algo de financiación y ganas de complicarse la vida". Hoy existen ayudas públicas que fomentan la I+D, sin embargo, "en Andalucía nos hace falta cambiar la mentalidad; se conseguirá el cambio pero lentamente porque a la empresa le presiona obtener resultados y a las universidades investigar sólo sobre aquello que engorde sus currículos; de todos modos, esa modificación llegará; lo que está claro es que vamos detrás de otros países que ya han asumido ese pensamiento y trabajan en dicha línea".

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