Últimos pasos para zanjar la crisis de los criadores de caballos de pura raza

  • Ancce celebra hoy una asamblea extraordinaria en Sevilla para ratificar la destitución de su ex presidente, José Palma

Hoy se pueden escribir los últimos renglones del culebrón de la Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española (Ancce). La agrupación celebra una asamblea general en el hotel NH Convención de Sevilla con el fin de suturar la crisis que estalló en el último o Salón Internacional del Caballo (Sicab) celebrado el pasado mes de noviembre en la capital hispalense y que culminó con el cese cautelar del entonces presidente, José Palma, después de año y medio en el cargo.

El orden del día de la asamblea, de carácter extraordinario, incluye la resolución del expediente disciplinario incoado por el consejo de dirección contra el ex presidente José Palma y la yeguada Torreluna, cuyo representante en la asociación Luis Castel.

Además de debatir sobre la situación actual del Libro Genealógico de Caballos y Yeguas de Pura Raza Española, se procederá también a la lectura para su ratificación del acuerdo del consejo de dirección de la asociación del pasado 4 de diciembre, por el que Javier Conde asumió la Presidencia de Ancce.

En los últimos meses, la directiva de la asociación ha intensificado los contactos entre sus asociados para recabar apoyos y aclarar los sucesos que desembocaron con la salida de José Palma, que fue acusado de beneficiar a la yeguada Torreluna en el concurso morfológico de Sicab tras conocerse que mantenía una relación profesional directa con su propietario, Luis Castel.

Según el acta del comité ejecutivo de Ancce del pasado 29 de noviembre, Palma percibió antes de la celebración del último Sicab un total de 48.000 euros en concepto de "gestiones y asesoramiento profesional", y que tenía una oferta de 4.000 euros mensuales como "asesor de un proyecto ecuestre de Luis Castel".

Los problemas institucionales de Ancce han provocado la alarma dentro del sector ganadero. La asociación gestiona en exclusiva desde el año pasado el Libro Genealógico de la Raza Española, tras su traspaso por parte del Ministerio de Defensa.

Este registro certifica a nivel internacional el árbol genealógico de la raza y verifica si el caballo en cuestión es o no de pura raza española. Su oficina se encuentra en Sevilla, un hecho que convierte a la ciudad en capital mundial del caballo español, un negocio que mueve más de 210 millones de euros anuales según las estimaciones de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía.

Algunos criadores de Estados Unidos han planteado abiertamente por certificar por su cuenta a sus animales, creando un registro no oficial del caballo español después de que el Ministerio de Agricultura le denegara el acceso a la gestión del Libro Genealógico. A este hecho hay que añadir la polémica suscitada por el relevo de la empresa Melpi, encargada de la aplicación informática del registro, después de que Ancce le acusara de realizar una mala gestión del producto.

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