Mercadona adquirió en 2007 productos andaluces por valor de 1.844 millones

  • La cadena de Juan Roig escapa a la ralentización del consumo con un beneficio de 336 millones, un 39% superior al de 2006 · La apuesta por la comunidad se traduce en 14 nuevas tiendas y otros 350 empleados

La desaceleración económica y uno de sus peores síntomas, la ralentización del consumo, escapan al sector de la distribución porque la demanda de la alimentación es "inelástica". Traducido: aunque el bolsillo se resienta, no hay más remedio que seguir comiendo. Ese principio, enunciado ayer en Valencia por el presidente de Mercadona, Juan Roig, explicaría, en parte, por qué la cadena de supermercados que patronea esquivó los nubarrones de la coyuntura en 2007 con otro resultado histórico, mantiene el pulso por el liderazgo del sector e incluso eleva el listón de sus objetivos."Estamos satisfechos, pero no nos conformamos", aseguraba ayer Roig.

La compañía maneja argumentos que justifican ese optimismo: un beneficio que ha crecido al ritmo del 39 por ciento (hasta 336 millones de euros), unas ventas por valor de 13.986 millones de euros (un 15 por ciento superiores a las de 2006) y una red que suma ya 1.137 establecimientos (87 más que en el ejercicio anterior) y ocho centros logísticos, dos de ellos en Andalucía (Huévar y Antequera). Tres mil nuevos empleados que elevan la plantilla hasta los 60.000 y que se repartieron en el último año 160 millones en primas por objetivos (el 25 por ciento de la riqueza generada) dibujan la historia de lo que un día fue una pequeña empresa familiar y décadas después se extiende sobre una superficie de 1,4 millones de metros cuadrados.

En ese escenario ideal, Andalucía ocupa un espacio preferente. El número de establecimientos en la comunidad aumentó hasta los 273, con 15 inauguraciones y un único cierre (en la provincia de Córdoba). Esa nueva expansión eleva la plantilla andaluza hasta los 14.250 trabajadores tras las 350 nuevas incorporaciones de 2007. Y otro dato: la cadena llenó los estantes de sus tiendas con productos de proveedores regionales por valor de 1.844 millones de euros. Extrapolada, esa cifra revela que uno de cada siete euros invertidos por Mecadona en la compra de productos (el 14 por ciento) acabó en la hucha de empresarios andaluces, que aportan hasta 130 productos locales.

La apuesta por el negocio del sur -que arranca en 1992 con dos tiendas en Málaga- se plasma también en los 100 millones de euros que el grupo ha consignado para su tercer bloque logístico andaluz, el de Guadix (Granada), los ocho trenes semanales de mercancías que unen Sevilla con Tarragona y Valencia, o la línea marítima Tarragona-Cádiz, con un valor medioambiental añadido: menos camiones y un ahorro de 14.000 toneladas de CO2 hacia la atmósfera.

La compañía que comanda Roig se mueve entre el futuro y el presente. De lo primero se desprenden unas previsiones para 2008 que contemplan la apertura de otras cien tiendas, sumar 15.800 millones de facturación, diseñar el salto al extranjero -"Portugal es interesante"- e introducir un nuevo concepto de charcutería y pescadería que elimine los mostradores en favor de los envasados. Entre lo segundo, la política de incentivos al trabajador ha hecho de Mercadona un modelo nacional. Un dato: el mes adicional de permiso por hijo nacido, del que se han beneficiado 1.100 andaluzas, dispara la tasa de maternidad entre la plantilla al 9,5 por ciento, frente al 4,2 nacional.

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