El Ejecutivo congela el precio de la luz

  • El Gobierno ha decidido no modificar las tarifas de la luz durante el segundo trimestre de este año, a pesar del compromiso de ir neutralizando el déficit tarifario existente para cumplir con las obligaciones de Bruselas.

La decisión ha sido acogida favorablemente por las organizaciones de consumidores, que a la vez reclaman transparencia ante la posibilidad de una mayor subida a medio plazo.

El Ministerio de Industria ha decidido congelar hasta julio las tarifas eléctricas, cuya revisión, de haberse efectuado, habría entrado en vigor el 1 de abril. La decisión de mantener el precio de la luz se produce tres meses después de que el Gobierno aplicara una subida del 3,3% tanto para los consumidores domésticos como para los industriales, que entró en vigor el 1 de enero.

Como parte del mecanismo de revisión del precio de la luz, Industria remite una propuesta a la Comisión Nacional de Energía (CNE), que elabora un informe con el que el Gobierno realiza la orden ministerial definitiva. Industria no tiene la obligación de someter a revisión las tarifas de forma trimestral, salvo a comienzos de año. De hecho, en esta ocasión se ha decidido no activar el procedimiento, lo que a efectos prácticos equivale a una congelación trimestral.

Este procedimiento cambiará a partir del 1 de julio, cuando sea el propio regulador energético el organismo encargado de elaborar la propuesta de revisión de tarifas, que se enviará a Industria para que tome la decisión final. La ausencia de revisión para el segundo trimestre coincide con un momento de transición, marcado por las recientes elecciones generales y la constitución de un nuevo Gobierno.

Pese a reconocer la necesidad de acabar con el déficit tarifario -diferencia entre el coste reconocido de la electricidad y los ingresos de la actividad regulada-, el Gobierno se había comprometido durante el pasado ejercicio a aplicar subidas de la tarifa por debajo de la inflación. De hecho, en el primer trimestre ordenó un incremento del 3,3% para los consumidores domésticos, por debajo del 4,2% de subida del IPC de 2007. Durante el pasado año sólo se aplicaron subidas el 1 de enero. En el caso de los hogares -tarifa 2.0.x, que afecta a unos 20 millones de usuarios-, la luz subió en 2007 un 2,98%, mientras que en 2006 lo hizo un 5,28%. En 2005 el incremento fue del 1,74%, frente al 1,48% de 2004 y el 1,5% de 2003. Sólo en 2006 el incremento de la tarifa superó al del IPC.

En cuanto a los consumidores industriales, el precio por la electricidad creció más deprisa que la inflación en los últimos años. Las subidas para este colectivo en el conjunto de 2007 fueron del 7,37%, frente al 10,89% de 2006, el 1,73% de 2005, el 1,68% de 2004 y el 2,09% de 2003.

La decisión ha sido acogida de forma favorable pero con matices por las organizaciones de consumidores. La Federación de Consumidores en Acción (Facua) opina que la decisión de Industria es "una medida coyuntural que tranquiliza de cara a la gran subida de tarifas que habrá a corto o medio plazo". El portavoz de la entidad Rubén Sánchez, se cuestionó si será el Gobierno quien "autorice la gran subida que piden las eléctricas o si va a dejar que sean las eléctricas las que decidan en un mercado liberalizado".

Por su parte, la portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Iliana Izverniceanu, calificó de "correcta" la decisión del Gobierno, ya que al afectar a un producto considerado básico supone "un respiro" para los consumidores. No obstante, pidió al Gobierno y a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) "una mayor transparencia" en el tema de las tarifas eléctricas, así como que "no se hagan subidas injustificadas".

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