Draghi aleja de nuevo el fin de los estímulos, que mantendrá hasta que suba la inflación

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, avisó ayer de que persisten las incertidumbres con respecto a la inflación en la Eurozona, en particular la volatilidad en los tipos de cambio, y defendió la decisión de mantener un "nivel sustancial" de estímulos monetarios. Draghi confirmó que el BCE tomará decisiones "este año" sobre el futuro de sus instrumentos de política monetaria: su política de bajos tipos de interés -donde mantiene la tasa rectora en el 0 %- y su programa de compra de deuda pública y privada de la Eurozona por un valor de 60.000 millones de euros al mes.

El economista italiano subrayó que la institución aún no ha tomado ninguna decisión sobre el ritmo de retirada de estos estímulos e incidió en que la cuestión se discutirá "en otoño" mientras que "probablemente el grueso de las decisiones va a tomarse en octubre".

"Necesitamos ser pacientes y persistentes. Un ajuste al alza de la inflación que sea duradero y sostenido por sí mismo requiere una mayor absorción de la inactividad económica. Esto, a su vez, aún requiere un amplio grado de política monetaria acomodaticia", dijo Draghi ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios de la Eurocámara.

El presidente del BCE consideró que "la firme recuperación económica aún debe traducirse de forma convincente en una dinámica inflacionista más fuerte".

Recordó que, si bien los riesgos deflacionistas "esencialmente han desaparecido", el alza de la inflación ha sido "moderada" en los últimos meses y se espera que el año próximo caiga, para volver a crecer en 2019 hasta el 1,5 %.

Draghi subrayó que, aunque el BCE "confía" en que la inflación convergerá hacia su objetivo de que se sitúe en cotas próximas pero por debajo del 2 %, hay "ciertas incertidumbres".

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