Del infinito al cero en cinco meses

El Real Madrid ha pasado del infinito al cero en apenas cinco meses, el tiempo que transcurre entre su conquista de la Supercopa de España y de Europa al momento actual, en el que todo son dudas, vacilaciones, incredulidad y reproches.

El partido del domingo constató el amargo momento que vive el equipo de Zinedine Zidane. No pasó del 2-2 frente al modesto Celta de Vigo para concluir la jornada situado a 16 puntos del Barcelona, el líder de la Liga, que vuela. Todo un contraste comparado con los blancos.

El Real Madrid era un huracán en agosto. Conquistó la Supercopa de Europa tras ganar 2-1 al Manchester United a pesar de no estar en su mejor momento físicos y después de ofrecer grandes minutos en la final jugada en Skopje. Poco después llegaría otra exhibición si cabe mayor en la Supercopa de España.

En aquella final no sólo derrotó al Barcelona por un global de 5-1 entre los dos partidos, sino que ofreció una imagen de seguridad absolutamente rotunda. Los blancos parecían destinados a otra temporada de gloria.

Pero llegó lo impensado. El equipo se le fue cayendo a Zidane, quien fue encontrándose con versiones casi irreconocibles de algunos de sus mejores futbolistas. El francés no dio con la clave y las rotaciones, tan alabadas la pasada temporada, tampoco han sido solución esta vez.

De tal forma que el Madrid ha ido cayendo en la Liga hasta el punto de perder 19 puntos en los 17 partidos disputados, una barbaridad si se tienen en cuenta las expectativas generadas por el campeón español.

No sólo es eso, sino que en la Liga de Campeones fue segundo en la fase de grupos tras el Tottenham y el sorteo tampoco le trajo suerte, pues se enfrentará en octavos al temible Paris Saint-Germain en una eliminatoria estelar. Abandonadas sus opciones en la competición cuando ésta ni siquiera ha alcanzado su ecuador, los esfuerzos madridistas parecen destinados a recuperar la inspiración para el mes de febrero con el fin de afrontar la eliminatoria ante el PSG en una buena situación. Al menos, mejor que la de ahora.

El diagnóstico es más o menos conocido: muchos jugadores en baja forma, desconfianza, múltiples facilidades en la parcela defensiva, escaso fondo físico, aporte pequeño de los suplentes, problemas para hacer goles, extremas dificultades para gobernar los encuentros... Ahora falta por ver si Zidane, el técnico que llevó al Madrid a ganar cinco títulos en 2017, acierta con las soluciones.

"Tengo que detectar el problema. Soy el responsable y lo vamos a intentar. A veces jugamos 90 minutos buenos, pero últimamente no lo estamos haciendo con regularidad", reconoció Zidane tras el empate ante el conjunto celtiña.

Más críptico aún se mostró el lateral Marcelo: "No podemos hacer nada más. Hacemos lo que podemos. Intentamos hacer un buen fútbol, hacer goles y circular el balón, pero no nos están saliendo las cosas".

Ahora el Real Madrid se agarra a su competición favorita, la Liga de Campeones, para intentar salvarse del desastre. Se trata de un todo o nada muy peligroso para un club tan obligado a sumar títulos.

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