Un derbi muy alicaído

  • La distancia del Barcelona respecto al líder de la Liga y la crisis del Espanyol restan expectación al gran duelo catalán

Barcelona y Espanyol dirimen esta noche un alicaído derbi catalán que llega en horas bajas para ambos. El Barça aún no quiere lanzar la toalla en la Liga y se aferra a un último instante para cobrar cierta moral en el campeonato, aprovechando la visita de un rival inmerso en una crisis de juego y de resultados.

Ante este panorama en el Espanyol, el equipo de Rijkaard pretende revitalizarse a la espera de disponer de alguna pequeña opción en la Liga, aunque ello sólo pasa por una victoria barcelonista en el Camp Nou y una derrota del Madrid contra el Racing para impedir que se inicie la cuenta atrás para el canto del alirón.

Rijkaard recuperará a Deco, aunque no se espera que salga de titular, y sí un medio del campo integrado por Xavi, Toure e Iniesta, este último recuperado de unas molestias que le impidieron jugar contra el Recreativo.

El Barça necesita la victoria por muchos motivos, pero uno también destacado para impedir que un tropiezo vuelva a convertir el Camp Nou en una protesta unánime, con pañolada incluida, como hace semanas. La sensibilidad en el barcelonismo es tal que tanto el equipo, como el técnico, así como la directiva, ya han recibido un aviso, y ni la presencia del equipo catalán en las semifinales de la Liga de Campeones ha rebajado la tensión.

Enfrente estará un Espanyol que se presenta en el Camp Nou sumido en una profunda depresión futbolística, fruto de la pésima segunda vuelta en la que sólo ha sumado nueve puntos. El equipo de Ernesto Valderde ni ha puntuado ni ha marcado en las cuatro últimas citas.

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