El billete a la Champions, sellado

  • El Atlético asegura su objetivo prioritario con seis jornadas de antelación

  • Los de Simeone, más efectivos en la segunda mitad, se gustan ante un Levante valiente pero sin gol

Simeone felicita a Griezmann por su gol, el segundo del partido. Simeone felicita a Griezmann por su gol, el segundo del partido.

Simeone felicita a Griezmann por su gol, el segundo del partido. / rodrigo jiménez / efe

El Atlético completó por sexta temporada seguida su objetivo ineludible de clasificarse para la Liga de Campeones con una victoria ante el Levante, doblegado por los goles de Correa, Griezmann y Fernando Torres, por el buen partido de Vitolo y por la practicidad del bloque rojiblanco.

Aunque hoy entrar en la Champions parece un desafío mínimo, de los que casi se dan por hecho, no lo era hace menos de una década, cuando más que una norma, como es ahora, era una excepción. Desde 1998 a 2012, por ejemplo, el Atlético sólo disputó dos veces el máximo torneo continental.

Desde la temporada 2012-13, cuando finalizó tercero en la Liga, no ha fallado ni una sola vez en esa meta prioritaria que se marca el club año tras año. Ya lo ha asegurado también este curso, y además con seis jornadas de antelación, reafirmando su segunda plaza y agrandando su racha en casa: diez triunfos.

Los diez, además, sin un solo gol en contra en la portería de Oblak, que no necesitó ni una parada de mérito, como tantas otras veces ha requerido su equipo, más aún en los últimos choques, para impulsar o sostener la victoria de los suyos, por la contundencia ofensiva en sus ocasiones. Desde ahí marcó las diferencias el Atlético en esta ocasión.

Lo sufrió el Levante, que no fue el rival que suele encontrarse el bloque local últimamente en el Wanda Metropolitano. No renunció a atacar, con salidas verticales y sin rehuir el balón para proponer en el campo contrario. Por momentos intentó una presión alta y fue intenso, sin descuidar su contundencia y rigor en la retaguardia.

Sólo le dio para media hora con 0-0, mientras mantuvo todas esas cualidades asociadas, limitando al Atlético a una posesión casi intranscendente, sólo alterada por el juego entre líneas de Griezmann o los detalles de un notable Vitolo, del que surgió el 1-0 en una acción en diagonal que desbordó a la zaga visitante.

En cuanto observó el hueco se la entregó a Correa, que no había dado una en todo el primer tramo, salvo el único tiro hasta entonces -luego creció y asistió en el 3-0-, pero que se revolvió con agilidad en el área para conectar un derechazo que batió a Oier. Dos ocasiones y un gol para remover un choque competido con el 0-0.

Porque el conjunto valenciano siempre plantó cara, con alguna aparición por el área contraria, sin rematador certero, como un balón que peinó Roger o unas cuantas contras; y merodeó con cierta asiduidad a Oblak, al que, eso sí, apenas exigió.

Un partido que ya se ha visto muchas veces en el Atlético, que controla esas situaciones con más soltura de la que aparenta desde fuera y que, encima, se siente mucho mejor cuando contraataca. Lo hizo una vez antes del descanso, con un pase de Lucas a la carrera de Griezmann, que controló un pelín largo y que terminó en el suelo en una acción que pareció penalti. No lo fue para el árbitro, que amonestó al francés.

No dio más margen a las dudas el Atlético en el segundo tiempo, con el decimoctavo gol en sus últimos 18 partidos de Griezmann, una preciosa volea que culminó una bonita jugada, desde la visión de Koke, en el envío hacia la banda y el centro de primeras de Vrsaljko hasta el golazo del 2-0.

Fue el último servicio del partido del internacional francés, aclamado por el público cuando fue reemplazado un rato después por Fernando Torres, cuya entrada subió mucho más los decibelios con media hora por jugar.

Aún más atronadora fue la celebración cuando una volea suya supuso el 3-0 y su gol 100 en Primera. Otra marca sobresaliente en la cuenta atrás del Niñocon el equipo de su vida.

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