¿Tiembla el PSG ante la cita de Champions?

Hay nervios en el Paris Saint-Germain (PSG), que en menos de un mes se jugará buena parte de su temporada contra el Real Madrid y que, ante la llegada de ese choque, está multiplicando los síntomas de pérdida de la serenidad. La expulsión de Daniel Alves el pasado domingo en Lyon, cuando el equipo firmó la segunda derrota en un campeonato doméstico que lidera aún con holgura, muestra que el equipo cae en estado febril cuando enfrente campa un rival de peso.

Son pocas las ocasiones en las que el PSG se mide a adversarios de su talla y, por eso, la reacción del equipo en esos momentos despierta dudas, que tendrán un momento culminante en el doble duelo de octavos de final de la Liga de Campeones ante el Madrid.

Vamos con la mentalidad de pasar, lo buscaremos sabiendo que es muy difícil"

El asalto a los cielos que los propietarios qataríes buscan con ahínco desde su aterrizaje en las orillas del Sena en 2011 pasa por eliminar a un histórico, y ninguno mejor que el Madrid. Otro elemento que añade nerviosismo al PSG. "La gestión de las emociones en los momentos difíciles forma parte de los elementos de progresión evidentes en el PSG", asegura el entrenador francés Elie Baup en Le Parisien.

Los signos de inquietud son varios. El club vive en permanente estado de alerta sobre la situación de sus estrellas. Cuando Neymar escuchó silbidos en el Parque de los Príncipes por no haber cedido un penalti a Cavani, en el club se encendieron las alarmas, sabedores que el estado de ánimo del futbolista más caro de la historia es el timón de sus decisiones. Un signo que va en esa línea es la bronca pública que el capitán, el brasileño Thiago Silva, lanzó a Cavani y al argentino Pastore la semana pasada por su incorporación tardía al equipo tras las vacaciones navideñas.

En lo que va de temporada, el PSG ha disputado seis duelos de altura, dos contra el Bayern de Múnich en la Liga de Campeones, dos frente al Lyon y uno contra el Mónaco y el Olympique de Marsella, el enemigo histórico. El balance es de tres victorias, dos de ellas poco brillantes, un empate y dos derrotas. La inquietud está justificada.

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