El Recre toma oxígeno

  • Dos cambios Beto y Zahinos fueron las caras nuevas en el equipo albiazul con respecto al once que salió en Palma Goles Por primera vez esta temporada el Decano marca cuatro goles en un partido

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Victoria para restañar las heridas. Supuraban aún los siete goles encajados hace seis días cuando empezó un partido que podía esclarecer el futuro del Recre si no ganaba. Porque ganando, como así fue, lo que significaba era dar un paso más en su travesía por el desierto en busca del dorado de la permanencia.

Triunfo holgado. 4-2 al Murcia que firmó su condena al descenso y que dejó meridianamente claro que su mal no era Lucas Alcaraz.

El Recre tuvo que sufrir. Es su sino. Y será su sino. Al descanso se llegó con empate a un gol ¿Mal menor? Nunca se sabe. Lo cierto es que ese resultado era el justo castigo -a ninguno le venía bien la igualada- a lo mal que lo habían hecho en ese periodo.

Tuvo que remar contracorriente el Recre debido al gol de De Lucas en la primera ocasión que el Murcia llegó al área (16'). Pero ayer al menos se encontró con la igualada a renglón seguido (19'), lo que le sirvió para que la nerviosera no hiciera mucho daño.

Los dos equipos saltaron al campo sabedores que el partido era un 'pierdepaga'. Es decir, los dos sabían que el que perdiera se iba derechito a Segunda, aunque los puntos por disputar y las matemáticas aún dijeran otra cosa. Mucho peor lo del Murcia, que incluso ganando lo seguiría teniendo crudo.

Por eso nadie quiso correr riesgos. Manolo Zambrano introdujo dos cambios con respecto al once del 7-1, dando entrada a Iago Bouzón en el lateral -esperado- y a Zahinos en el centro del campo -menos esperado-, Edu Moya y Barber fueron los sacrificados.

Por su parte Clemente amontonó gente atrás, con idea de tapar las vías de penetración de los albiazules, y casi prescindiendo de la sorpresa arriba a menos que la salida del balón fuera muy clara. Aún con esas los dos equipos dieron síntomas de vulnerabilidad.

Fue el Recre quien más intención mostraba en ataque, pero el Murcia en su primera aparición en el área cazó el golito que deseaba. Goitom le ganó la partida por alto a Martín Cáceres y De Lucas, en el área, mandó la pelota a la red.

Menos mal que el Recre reaccionó con celeridad, y enseguida un centro de Poli lo mandó a la red Sinama Pongolle de cabeza. Tablas. Del mal el menos.

De ahí hasta el intervalo los dos siguieron apostando por correr los menos riesgos posibles, si bien ambos quedaban retratados a poco que el rival merodeara por el área. Sinama tuvo el gol a los 37 minutos, pero su disparo ante Carini lo repelió el meta uruguayo; y el Murcia asustó casi con el tiempo cumplido con una falta al borde del área y un balón suelto que no tuvo rematador.

A decir verdad el pitido final de Velasco Carballo fue más liberador para el Recre que para el Murcia. Esas dos llegadas finales de los pimentoneros había metido el miedo en el cuerpo a los locales, que se puede decir que encontraron en los minutos de descanso un intervalo reparador para lo que se le venía encima en el segundo tiempo.

Y en la continuación se vio lo mejor de un Recre para el que lo mejor fue el resultado. Pero hasta llegar al final con la victoria tuvo que masticar un partido complicado y que en los albores del segundo periodo pareció decantarse del lado murciano.

Salió más enchufado el equipo de Clemente, que metió una marcha más al juego lo que obligó a recular a un Recre con síntomas inequívocamente preocupantes.

Menos mal que en una acción aislada Marco Ruben pudo demostrar sus buenas hechuras al aprovechar a las mil maravillas un pase de Sinama, tras una jugada nacida en una pérdida de balón del Murcia. Por si fuera poco César Arzo vio la segunda amarilla poco después y el partido se puso totalmente franco para los intereses albiazules.

Más aún cuando Sinama Pongolle estableció el 3-1 que, además, tenía el valor añadido de superar el goal-average particular por si al final era necesario.

El Recre disfrutó de unos minutos de fútbol alegre hasta que se dio el tiro en el pie en una acción en la que Velasco Carballo decretó penalti de Martín Cáceres a Iván Alonso.

Sufrimiento innecesario. Y el Murcia se fue arriba con todo en busca del milagro. La afición local lo pasó mal, hasta que Marquitos, no se sabe si intencionadamente, mandó un centro -¿o fue un disparo?- a la misma escuadra del sorprendido Carini. 4-2. Al menos el Recre evitó a su gente la taquicardia final a la que parecía condenada minutos antes.

Victoria para que el Recre tome oxígeno, para que asome la cabeza un poquito entre aquellos que pelean -y pelearán-, de aquí al final, por evitar el descenso. Se llama victoria balsámica.

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