Ciudad Real y Kiel, de nuevo por el título

  • Los manchegos intentarán retener su corona europea ante el mismo contrario

El Ciudad Real se clasificó para la final de la Liga de Campeones al vencer, de nuevo al Hamburgo, por 33-31, cuando ya lo había hecho hace una semana en el Color Line Arena por 30-29. De este modo, los manchegos acceden a su cuarta final europea del torneo con mas pedigrí del viejo continente, del que es el vigente campeón, que nuevamente defenderá contra el Kiel, como ya ocurriese la temporal pasada, con orden de encuentros, primero en el infierno del norte de Alemania y la vuelta en el Quijote Arena de Ciudad Real, a la inversa de cómo ocurrió la anterior campaña.

Y como era previsible no resulto nada fácil doblegar al Hamburgo, que salió dispuesto a contrarrestar la diferencia de uno que los tenían en contra. Lo consiguieron ya que el inicio no fue bueno para los ciudadrealeños, que manifestaban dudas, a parte en el habitual esquema defensivo 5-1, ante la ausencia de David Davis. Además las salidas al choque desde los seis metros de Dinart y de Viran Morros no ayudaban tanto a la consistencia defensiva, con lo que el Hamburgo encontraban caminos carentes de dificultad para por medio de sus laterales. Al descanso se llegó con empate a 15 en el marcador.

El segundo periodo se inicio con intercambio de goles, lo que benefició al Ciudad Real que ganaba de tres de en el minuto 34, 19-16, con protagonismo de Kallman y Abalo. Esta avalancha de juego se vio refrendado por la mayor subida en la intensidad en el 5-1 local, pero apareció Bitter en la puerta alemana, quien emulaba a su homónimo en el Ciudad Real Sterbik, y apagó el asedio local, con lo que el Hamburgo se colocó 20-21.

Pero a estas alturas de la contienda el Ciudad Real no estaba por ceder ni un paso y colocó otro parcial 3-0 (minuto 43, 23-21), que se mantuvo hasta el 48, en donde los germanos igualaban a 25, con el pivote Bertrand Gille como protagonista.

La igualdad se mantuvo hasta los últimos 6 minutos. De nuevo la consistencia defensiva lanzó el contraataque local, con Kallman como protagonista, secundado por Zorman acabaron por derribar el muro alemán, colocando Entrerríos el 31-28, cuando faltaba 4 minutos, respondido con rapidez con otro parcial 0-2, por parte de Jansen y Bertrand Gille.

Con 31-30 se entraba en los dos últimos minutos, pero de nuevo Kallman puso el 32-30, que acorto Lindberg, 32-31 y Zorman para de forma definitiva, ubicar el 33-31, con lo que le otorga la segunda final consecutiva contra el Kiel.

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