Adiós a la primera fase ante Angola

  • Los de Aíto pretenden lavar la imagen antes de afrontar el cruce de cuartos

Los angoleños han entrado en los anales de la historia del baloncesto hispano por haber arruinado los Juegos de Barcelona al anfitrión, una debacle que ya no hay quien la mueva, pero lo cierto es que, en cinco encuentros oficiales, los africanos no han ganado ninguno más a España y que, en Pekín 2008, será su última comparecencia.

En los Juegos de Barcelona hubo dos enfrentamientos: el del famoso angolazo (75-78) y, luego, en la fase de clasificación una victoria por veinte puntos de España (83-63). Posteriormente, en Sidney 2000 los españoles repitieron con un 45-64 y, en el Mundial, otros dos triunfos hispanos, en Indianápolis 2002 (55-88) y en Japón, hace dos años, cuando la selección nacional ganó el oro (83-93).

Los africanos son los actuales campeones continentales. El 25 de agosto de 2007 tumbaron a Camerún (86-72) y sumaron el noveno título de África en una dominación que se extiende durante dos décadas, mientras que en el Mundial japonés terminaron en novena posición, la mejor de su historia en las contiendas mundialistas.

Angola ha conquistado ocho de los nueve entorchados continentales entre 1989 y 2005 y sólo han cedido el de 1997 en favor de Senegal. En todo ese tiempo creció la leyenda del hombre que más ha marcado la trayectoria del banquillo, Mario Palma, cuyo puesto ha sido ahora ocupado por Mario Carvalho, entrenador del Atlético en Luanda, la capital.

El desarrollo del baloncesto en Senegal está directamente ligado al técnico, apodado Ginguba, que aceptó la propuesta de dirigir al equipo por la posibilidad de participar en un proyecto de la Federación destinado a la construcción de varios pabellones, una iniciativa apoyada en persona por el presidente del país, José Eduardo dos Santos, ex jugador de baloncesto, convencido de que el deporte puede ser un motivo de orgullo para sus conciudadanos.

Pero el combinado de Aíto García Reneses tiene un objetivo claro: lavar la imagen ofrecida ante los Estados Unidos y poder recuperar la confianza de cara al decisivo cruce de cuartos. La intención del técnico es que España llegue fresca físicamente, pero también repleta de moral.

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