Crítica

'Planet 51': Animación española con barras y estrellas

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Planet 51. Animación, España-RU, 2009, 90 min. Dirección: Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez. Guión: Joe Stillman. Música: James Seymour Brett. Con las voces de: Dwayne Johnson, Jessica Biel, Justin Long, Gary Oldman, John Cleese.

A nadie puede sorprender ya que en pleno mercado global la animación española intente hacerse con su trozo del pastel copiando los modelos que triunfan internacionalmente, liderados por esa fábrica de ingenio y sofisticación tecnológica que es Pixar. Esa parece ser la consigna de los madrileños Ilion Animation Studios, nacidos como prolongación natural del trabajo realizado por la compañía Pyro Studios en el terreno de los videojuegos.

No nos sorprende, por tanto, que este Planet 51 haya borrado toda seña de identidad cultural española para transfigurarse en un producto que tiene al imaginario de Estados Unidos y su cine en la base de su diseño conceptual. Para que no queden dudas al respecto, la compañía se trae además al guionista de la saga Shrek, Joe Stillman, y no escatima un euro en conseguir que la apariencia de su película no desmerezca un ápice de cualquier producción animada digital que se realiza hoy en Hollywood.

Así, con el ya habitual hiperrealismo fotográfico, asombroso en su diseño de criaturas, colores, texturas, volúmenes o movimientos, Planet 51 nos traslada a un reconocible y muy codificado paisaje suburbial norteamericano como marco en el que darle una vuelta de tuerca al viejo asunto de las invasiones extraterrestres a ritmo de rock'n'roll clásico. No faltan aquí los habituales personajes paródicos, los guiños cinéfilos, los gags estelares y la moraleja (demasiado facilona: "no hay que temer a lo desconocido"), ingredientes indispensables para este nuevo guiso global de la animación para todos los públicos. Sin embargo, da la sensación de que, justo cuando el género empieza a dar síntomas de sofisticación conceptual (Wall-E, Up) o tecnológica (3D), Planet 51 llega un poco tarde a la carrera con su arsenal de elementos de prestado y una corrección tecnológica al servicio de ideas, historias y personajes simples y poco originales.

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