Griñán renueva sus ataques al Gobierno y pone condiciones a IU

  • El candidato arremete contra los ministros "agoreros" de Rajoy · Dice que lo importante el 25-M es que gane el pueblo andaluz.

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Quien conoce al enemigo y se conoce a sí mismo disputa cien combates sin peligro. Quien conoce al enemigo pero no se conoce a sí mismo vence una vez y pierde otra. Quien no conoce al enemigo ni se conoce a sí mismo es derrotado en todas las ocasiones. El arte de la guerra ha sido durante siglos el libro de cabecera de monarcas, militares, banqueros y políticos. Su lectura debería ser obligada en toda campaña electoral. Escrito hace más de 2.300 años, también vale para la era de la televisión, internet y las redes sociales. 

En los casi tres años que lleva al frente de la Junta de Andalucía y casi dos como secretario general del PSOE-A, el liderazgo de José Antonio Griñán se ha enfrentado a múltiples desafíos, la mayoría internos. Treinta años de gobiernos socialistas dan para bastantes generales autonómicos y decenas de oficiales provinciales. Muchos no están contentos. Pero el mayor reto al que se han enfrentado tanto él como su partido se dilucida el domingo y es externo: la "marea conservadora", como él llama a la imponente racha de victorias del PP, que según las encuestas llegará con nombre y apellidos, Javier Arenas.

Sun Tzu dice cosas como los casos en que un líder genera problemas a su ejército confundiendo a los oficiales cuando, ignorándolo todo, interviene en los asuntos militares, o siembra la duda en las tropas cuando, desconociendo su funcionamiento, se inmiscuye en la adjudicación de responsabilidades. También establece unos principios básicos para la victoria. Resultará vencedor quien sepa cuándo combatir y cuándo no, quien sea capaz de unificar la voluntad de superiores e inferiores, quien afronte preparado a un enemigo que no lo esté, o quien disponga de un estratega competente y de un soberano que no interfiera en los asuntos militares.

En El arte de la guerra se da mucha, mucha importancia a la elección del terreno en el que se quiere combatir. Ayer Griñán escogió uno muy familiar y en el que se encuentra como en casa, la provincia de Córdoba que tantas veces ha recorrido en campañas electorales en las que iba en su lista al Congreso o al Parlamento andaluz, y la de Jaén, territorio de Gaspar Zarrías y donde probablemente comience la rebelión interna si las urnas desalojan del poder a los socialistas el 25-M. En Córdoba, donde visitó Montilla y Cabra, a la caravana de Griñán se unió por primera vez en campaña la que ha sido su lugarteniente y estratega en el partido, Susana Díaz, secretaria de Organización y coordinadora de su campaña. Cuentan fuentes socialistas que las relaciones de ambos no pasan por su mejor momento. Ayer fue notorio por la ausencia de guiños. 

El candidato socialista volvió a acusar al PP de hacer un uso "partidista" del Gobierno y se agarró a la prohibición de la Junta Electoral Central del vídeo sobre la reforma laboral para ello. Aunque también mantuvo su oferta de colaboración al Gobierno central "si deja de comportarse como el PP y empieza a comportarse como el Gobierno de todos los españoles".

Cuestionado sobre el resultado de las elecciones del domingo, insistió en que se sigue viendo ganador pero aseguró que lo que de verdad le preocupa no es el partido que las gane, "sino que las elecciones las gane el pueblo andaluz". También habló el candidato de las condiciones que habrían de darse para un pacto con IU, aunque sigue pensando que obtendrá mayoría suficiente. Hubo mensaje directo a Valderas: "Habría que buscar puntos de encuentros a partir de un programa realista. No se trata de combatir un sistema, sino de solucionar los problemas cotidianos de los andaluces".

Por la tarde, en un mitin ante casi 300 personas en el Teatro Infanta Leonor de Jaén, Griñán defendió las políticas de igualdad, en su discurso más feminista de la campaña. Luego volvió a atacar al Gobierno, sabiendo que con eso castiga a Arenas, al que preguntó por qué trae a tantos ministros "agoreros" que sólo traen "malas noticias para Andalucía".

"Nos han traído al ministro de Hacienda, que ha subido los impuestos y aboga por despedir empleados públicos. Al de Educación, que dice que tiene que haber menos profesores y menos becas. A la de Sanidad, que ha paralizado la Ley de Dependencia y nos dice que lo que hay que hacer es el copago. A la de Empleo, que tiene el récord por la reforma laboral, el vídeo y su carta mintiendo a los pensionistas. Al ministro de Economía, que ha suprimido las ayudas a la investigación, al de Industria, que ha parado las renovables y al de Agricultura, que pese a ser andaluz ha entregado la producción agroalimentaria a Marruecos. También a la de Fomento, que ha paralizado proyectos como el puente de Cádiz. Le falta traer al de Defensa, pero ese mejor que no venga", bromeó Griñán.

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