La coronación del Doce

  • El Rey realiza la ofrenda floral en el Monumento de Las Cortes entre los vítores de ¡Viva el Rey! del público · Los gaditanos estuvieron esperando más de dos horas apostados en las vallas para ver a los monarcas

Don Juan Carlos, seguido por Doña Sofía a unos pasos, depositó la corona de laurel a los pies del monumento de Las Cortes, en la base del pebetero, y se quedó pensativo durante unos segundos mirando al monumento, el mismo que representa la victoria de la Constitución, la de los diputados doceañistas que pusieron las bases del Estado moderno que hoy disfrutamos. El Rey estaba honrando a la Constitución de Cádiz con su presencia ayer en la ciudad. Un Borbón, Fernando VII, la derogó, y otro, 200 años después de que fuera promulgada, la homenajea.

La ofrenda floral fue un acto sencillo que no varió en exceso del que lleva organizando desde hace muchos años el Ayuntamiento de Cádiz. Sin embargo, la diferencia era muy notable porque los que venían a homenajearla eran los representantes de las más altas instituciones del Estado, y los representantes de los tres poderes que introdujo esa primera Constitución española.

Antes de la llegada de los Reyes, al entorno del monumento iban llegando invitados municipales que no habían podido estar en el Oratorio por motivos de espacio. Desde el delegado del Estado de la Zona Franca, Jorge Ramos; a José Ramón Pérez Díaz-Alersi; el presidente del Casino, Miguel Nuche; el de la Asociación de la Prensa de Cádiz, Fernando Santiago; la ex concejal Araceli Hernández, el pintor Hernán Cortés, el historiador José María García León y Kiko Zamora, entre otros muchos.

En la tarima dispuesta para los medios de comunicación una periodista municipal seguía a través del Iphone el acto del Oratorio y se pudo saber in situ el momento en el que concluía el acto con la gran ovación al Jefe de Estado. Mientras tanto, en un lateral del paseo central que da al monumento, el Cuerpo de Voluntarios Distinguidos formaba marcialmente, mientras que ya en la carretera y frente a la Delegación del Gobierno hicieron lo propio secciones de ejércitos de verdad, es decir, del Ejército de Tierra, de la Infantería de Marina, de la Flotilla de Aeronaves de la Armada y una escuadra de gastadores.

Así que mientras que las autoridades no llegaban se procedió al izado de la bandera, que corrió precisamente a cargo de dos miembros de los voluntarios distinguidos mientras que sonaba el Himno de España. El ex concejal Enrique García-Agulló es el que actuaba de maestro de ceremonias e iba anunciando a través de los altavoces los paseos que se iban dando en esta ofrenda floral. Una vez que se izó la bandera, se llevó otra bandera que quedó en la compañía de honores a la que pasaría revista minutos después el Rey.

Empieza a oírse jaleo. Llegan los primeros coches oficiales que se detienen junto a La Negrita en las murallas de San Carlos. La primera avanzadilla que se dirige hacia la parte central de la plaza de España la conforman la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; el presidente del Senado, Pío García Escudero; el del Congreso, Jesús Posada; el presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala; el del Supremo, Carlos Dívar; el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán; el presidente de la Diputación Provincial, José Loaiza, y la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez.

Esta empezó a explicar a la vicepresidenta del Gobierno y presidenta de la Comisión Nacional del Bicentenario lo que eran los batallones de Voluntarios Distinguidos y, posteriormente, pasó a presentar a los invitados que se encontraban en el lugar.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, esperó a que llegaran los Reyes, aunque para ello tuvo que escuchar algunos gritos de "fuera". Los mismo gritos se escucharon un par de minutos después cuando don Juan Carlos empezó a pasar revista a la compañía de honores. La sorpresa fue mayúscula y hubo otras personas que mandaron callar a los primeros. Pero al final lo que reclamaran era que los compañeros gráficos que ocupaban el ancho de la carretera que bordea la plaza de España se agacharan para que ellos pudieran ver de frente al Rey.

Y precisamente no con gritos de "fuera" llegaron los Reyes a la plaza de España. Junto a La Negrita y, posteriormente, junto a Diputación, fueron los únicos momentos en los que el público pudo ver más de cerca a los Reyes de España.

Don Juan Carlos inició la revista de la compañía de honores seguido a unos metros, en un segundo plano, por Doña Sofía, que venía acompañada por Mariano Rajoy.

Una vez que se realizó el saludo protocolario a las autoridades y tras hablar con Teófila Martínez durante unos segundos se hizo la ofrenda floral. Posteriormente el Rey se acercó a los voluntarios, les dio las gracias y la enhorabuena por su iniciativa y pasó junto a los invitados. De entre todos ellos estrechó una mano, la del pintor Hernán Cortés, que ha hecho varios retratos suyos, como por ejemplo el que está en el salón regio de la Diputación Provincial.

Mientras que los monarcas se iban jaleados por el público, la Reina saludaba camino de la Diputación Provincial, donde estaba previsto que todos los participantes en el acto del Oratorio tuvieran un refrigerio antes de volver a sus respectivos destinos. Una vez más el Himno Nacional y se acabó la ofrenda floral del 200 aniversario de La Pepa. Ya hasta la del 2013, pero nunca volverá a ser igual.

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