Un acusado de matar a su mujer dice que al volver a casa ya estaba muerta

  • "Llevo tres años pidiendo a Dios que me ayude a recordar si yo sin querer hice algo", declara en el juicio el hombre, que alega haber olvidado lo que ocurrió

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Un hombre acusado de matar a su mujer en Ronda (Málaga) en diciembre de 2006 aseguró ayer que cuando regresó a casa, tras haber estado por varios bares bebiendo, su esposa "estaba en el suelo tumbada, con sangre alrededor de la cabeza". Además, negó que la hubiera maltratado durante el tiempo de su matrimonio, que duró unos 20 años. La Audiencia de Málaga comenzó ayer el juicio contra este hombre, acusado por el fiscal de homicidio y malos tratos habituales, por lo que pide 18 años de cárcel. La acusación particular califica los hechos de asesinato y de malos tratos habituales, y solicita en total 28 años de prisión.

El procesado relató que el 22 de diciembre de 2006 se fue temprano de la casa y estuvo bebiendo anís y cerveza en varios bares de Ronda, tras lo que volvió a su casa, sobre las 14:00, y encontró a su mujer, que bajaba las escaleras, quien se dio cuenta de que venía algo bebido y que se "desplazó" encima de mí, declaró. Entonces, aseguró que estuvieron "entre hablando y discutiendo" y se volvió a ir. Cuando regresó pasadas las 15:00, entró por la puerta de atrás y vio a su mujer junto a las escaleras "en el suelo tumbada con sangre alrededor de la cabeza". A partir de ahí, dijo no recordar detalles y duda de si se durmió en el sofá antes de ver el cadáver o después hasta que llegó la Policía.

A preguntas del magistrado, el acusado dijo que no la mató. "¿Cree que a una persona a la que se adora se le puede matar?", preguntó el procesado, quien dijo no saber quién lo hizo, aunque a preguntas del fiscal apuntó a que "pudo perder el equilibrio ella sola o que hubiera alguien en mi casa". "Llevo tres años pidiendo a Dios que me ayude a recordar si yo sin querer hice algo", declaró el hombre, quien añadió que la relación que mantenía con su mujer, que padecía un trastorno bipolar, era "siempre buena" y era una persona "estupenda". "Nunca le puse ni un solo dedo encima", apostilló.

No obstante los tres hijos del matrimonio coincidieron en que vieron "muchas veces" a su padre pegar y amenazar a su madre.

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