Grazalema experimenta un gran bajón en sus niveles de pluviosidad

  • Las cotas de precipitaciones caen en picado en el pueblo donde más llueve de España · Durante todo el mes de febrero tan sólo se han recogido en este municipio unos 55 litros por metro cuadrado

La estación pluviométrica del municipio de Grazalema está estos días de secano. En lo que va de año hidrológico, es decir desde octubre hasta ahora, sólo ha registrado unos 570 litros por metro cuadrado cuando, por las mismas fechas del pasado ejercicio, había registrado unos 1.459 litros. Menos de la mitad. Y eso que 2007 tampoco fue precisamente un año en abundancias.

La pluviosidad en Grazalema, el pueblo que tiene a gala ser donde más llueve de toda España, ha caído en picado. Si las lluvias dejaban hace poco tiempo una media de entre los 2.000 y 2.500 litros al año, el bajón del nivel de pluviosidad se ha reducido considerablemente. En los dos últimos años la media de las precipitaciones oscila entre los 1.500 y 1.800 litros anuales.

Algo que preocupa a la mayoría de lugareños de la zona que ven de cerca la sombra de nuevos cortes de aguas y el abastecimiento a la población con camiones cisterna como ocurrió en otras ocasiones si no aparecen con fuerza más precipitaciones de aquí al próximo mes de mayo. Una situación que también se deja notar en los nacimientos, manantiales naturales que pueblan la zona y que se encuentran bajo mínimo y en la propia presa del Fresnillo, ubicada en lo alto del pueblo grazalemeño.

El mes de febrero se ha saldado sólo con 55 litros de lluvias. Prácticamente es una anécdota si se echa la vista atrás y se recuerdan algunos datos. Por ejemplo, en febrero de 1996 el macizo grazalemeño recogió 255, 4 litros por metro cuadrado y en el mismo mes de 1991 fueron 273,5 litros.

De esta bajada saben de sobra también en el Instituto Nacional de Meteorología, que cada día chequea el dispositivo digital que mantiene en una zona alta de la localidad por ser el sitio de mayores precipitaciones de toda la Península Ibérica. Es porque aquí las borrascas que vienen del Océano Atlántico, tras pasar el Golfo de Cádiz, se encuentran con un desnivel, un 'embudo', a unos casi 1.500 metros de altitud, que es el Puerto del Boyar, donde rompen causando fuertes precipitaciones.

De este fenómeno meteorológico hay constancia documentada en el Ayuntamiento. Es a través de cuadernillos donde se recogen las mediciones pluviométricas desde principios del siglo XX, en concreto la labor arranca en 1912. Aún no se ha superado un récord que se batió en el pueblo y recuerdan los más mayores. Fue en 1964, cuando el cielo tronó en Grazalema y descargó una tormenta que dejó 364 litros en un solo día.

Pedro Posada, un técnico que lleva midiendo las lluvias desde hace un cuarto de siglo dice con rotundidad que 2008 es el año más seco de lo que va de esta década. Y lo compara con otro fatídico año de sequía. Fue en 1995, cuando cayeron sólo 730 litros en Grazalema y se secó casi todo. Como entonces, los nacimientos naturales están ahora bajo mínimos. Sobre todo el de la Ribera de Gadoivar, que ha dado de beber a la población cuando se podían sacar entre 300 y 400 metros cúbicos, pero que ahora está casi agotado.

Para él, las "mejores aguas" son las que caen entre octubre y diciembre "porque son finitas y se escurren por los nacimientos". Sin embargo, los meses que más llueve tradicionalmente en la zona del Parque Natural de la Sierra de Grazalema son enero y febrero. Algunas pequeñas huertas de la Ribera de Gadoivar, que une el emplazamiento con los términos de El Gastor y Algodonales, resisten también a duras penas esta embestida de la sequía. "Aquí hace 20 años que no llueve como Dios manda", asegura Posada.

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