Fusión en actos

  • Estratégicas jugadas a tres bandas, el Banco de España, la Junta, el Cabildo, monseñor Asenjo y ejecutivos agresivos representan el difícil camino hacia Unicajasur

La puesta en escena de la fusión entre Unicaja y Cajasur se podría haber planteado como una obra de tres actos. La comida en el restaurante Oriza de Sevilla y la redacción del primer protocolo de intenciones, la aprobación del decreto que modifica la Ley de Cajas para hacer viable la integración y los planteamientos del informe de la consultora Boston Consulting Group como hoja de ruta de la fusión son los tres hitos del proceso.

Sevilla, lunes 20 de julio. Tres hombres, un sacerdote y dos seglares, caminan por la calle San Fernando. Vienen del restaurante Oriza. El presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, y los dos ejecutivos que han estado a su lado en todo el proceso, Santiago Cabezas y José Rafael Rich -por este orden-, se han visto las caras con el presidente de Unicaja, Braulio Medel, para sacar adelante un principio de acuerdo para la fusión. Llegar a este encuentro no ha sido fácil. La Junta, el Banco de España y el ya arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, tuvieron que mediar para la cita.

Cuatro días antes, el jueves 16 de julio, la baraja se había roto. La causa: las dudas de Gómez Sierra sobre cómo quedaban los intereses de la Iglesia. Es en ese momento cuando entran en escena dos puntales clave de la negociación, Asenjo y la consejera de Economía y Hacienda, Carmen Martínez Aguayo. El fin de semana del 17 al 19 de julio es duro. Hay que sentar cuanto antes a los presidentes. Los teléfonos vibran y aunque no consta que Griñán mediara directamente sí ha trascendido que estuvo informado de las negociaciones de la mano del vicepresidente ejecutivo de la caja, Salvador Blanco. Las conversaciones no cesan ante un espectador muy notorio, el director general de Supervisión del Banco de España, Jerónimo Martínez Tello, quien, según algunas fuentes, había exigido que el principio de acuerdo para la fusión se cerrara antes del lunes 21 de julio. Desde ese momento, la presencia del Banco de España y sus exigencias marcarán el tempo de la fusión, que ha avanzado gracias a los continuos acicates del órgano supervisor.

La rebaja de la calificación crediticia que Fich había realizado a Cajasur en abril dejaba a la entidad cordobesa en muy mala posición. Asenjo llegó a viajar junto a Gómez Sierra a Roma en mayo para entrevistarse con los representantes de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. Allí les dicen que no cuenten con dinero del Vaticano. El círculo se cierra. Deben buscar otra solución porque el Banco de España les exige que no sigan solos y la Junta les indica que su socio debe ser andaluz. Nada de aventuras con Cajamurcia, la solución en la que pensaba la Iglesia.

El camino hacia el Oriza el lunes 20 de julio está despejado, aunque el fin de semana previo llegara a ponerse en peligro el encuentro. En principio, iban a verse a las 17:00, luego la cita se convirtió en almuerzo y de éste se salió con el principio de acuerdo. Son seis folios y un párrafo en los que se sustancian las bases de la fusión. Los recortes de empleo que serán necesarios se plantean como "racionalizaciones de plantilla" y se firma el compromiso de que no habrá "medidas traumáticas". Esto, pasados tres meses, traerá cola. También se plantean las cuotas de poder de la Iglesia en Unicajasur y la constitución de su nueva fundación.

La fusión debe tener un encaje legal y para ello es necesario modificar la Ley de Cajas mediante la introducción de un decreto que luego saldrá adelante en el Parlamento gracias a la mayoría socialista. El consenso no es posible con PP e IU. Esto ocurrirá el 20 de octubre, pero un mes antes, el 21 de septiembre, Medel y Gómez Sierra, con sus ejecutivos, retoman los contactos. Pasado el verano es momento de reactivar el proceso y los presidentes acuden a la cita acompañados por los directores generales de ambas entidades, Antonio Barral (Cajasur) y Miguel Ángel Cabello (Unicaja). En el encuentro también está Santiago Cabezas, presente siempre que ha podido en las negociaciones. Quieren fijar el calendario pero se dan cuenta de que todo está supeditado a la aprobación del decreto de modificación de la ley. Pero el proceso que va entre el 21 de septiembre hasta el cambio normativo un mes después no es un camino de rosas. El Cabildo se niega a la fusión justo un día antes de que se apruebe la ley. El fin de semana previo al consejo de gobierno de la Junta también ha sido de constante teléfono y de negociaciones a varias bandas. Tras estudiar los borradores y el texto definitivo del decreto, la Iglesia entiende que no se reconocen sus privilegios y los canónigos exigen cambios. La Junta niega que vaya a haber privilegios para nadie y las posturas se enrocan. La tarde del lunes 19 de octubre, la tensión alcanza un punto álgido. Un comunicado del Cabildo, pero enviado desde Cajasur, expresa la postura de los canónigos: o hay garantías sobre su representatividad en los órganos de gobierno de la futura Unicajasur o "la entidad fundadora descartaría la fusión". Quedaban pocas horas para la aprobación de la norma. El temor del Cabildo, que ya había renunciado al mandato indefinido de los canónigos y a la edad de jubilación de 75 años para acatar la ley, residía en que sucesivas fusiones mermaran su presencia en el diseño futuro de una entidad de mayor dimensión. Medel, desde la otra orilla, afirma que sólo hay un camino: "Cumplir las reglas del juego".

Pero ¿qué ocurre este lunes para qué el Cabildo enviara este comunicado que algunos canónigos incluso desconocían? ¿Qué papel juega Asenjo en estos momentos? ¿Hasta qué punto es una estrategia in extremis para meter presión a la Junta? Lo cierto es que al día siguiente se convoca un consejo de administración de urgencia y el Cabildo da marcha atrás. El argumento que esgrime la Iglesia para seguir adelante con la fusión reside en la responsabilidad con los empleados y con la ciudad de Córdoba, aunque en realidad sólo les quedaba el camino de la fusión. Pero la clave del cambio de actitud llega de una carta de Medel enviada el mismo lunes de tensión por la tarde en la que se dan garantías a los canónigos acerca de su representación futura. Estas garantías, que no están en el texto del decreto, deberán recogerse en los estatutos de Unicajasur. El mismo día, 20 de diciembre, se aprueba el decreto que reforma la Ley de Cajas. El Banco de España, otra vez el Banco de España, había fijado esta fecha como tope y su tempo se respeta de nuevo. No queda otra. Unicajasur ya es posible.

Unicaja conoce la mala situación de Cajasur. La que aparece en los papeles y la que no. Por ello quiere garantizar al máximo el futuro de la nueva Unicajasur. En primavera, el Banco de España instó a Cajasur a la realización de un plan de negocio para hacer viable la caja, pero cuando se pone en marcha el proceso de fusión, Unicaja sólo da por válido el que se ha encargado a la consultora Boston Consulting Group. Esto genera un nuevo enfrentamiento entre las dos entidades. Cajasur quiere seguir adelante con el suyo y Unicaja reitera que la hoja de ruta sea la del Boston Consulting. Los plazos se agotan y el Banco de España apremia. Mediado noviembre, la situación se encuentra en stand by y el Banco de España se ve obligado a elevar el tono de sus advertencias. El viernes 20, una vez más, el Banco de España llama a capítulo a los dos presidentes y a sus directores generales. Jerónimo Martínez reconviene duramente a los presidentes, que acuden a la cita acompañados por los dos directores generales. Ejecutivos como Santiago Cabezas, presente en todo el proceso, se quedan en la puerta. La tensión es elevadísima. Todavía no se conoce el informe de la consultora pero el Banco de España dice que es lo único que sirve como hoja de ruta a estas alturas. El cerco, de nuevo, se estrecha sobre el Cabildo. Según ha podido saber este diario, los representantes del Banco de España advierten de que el impasse en el que se encuentra la fusión es inadmisible y dan como fecha tope el 20 de diciembre para que la fusión esté consumada. Es el gran tirón de orejas a Cajasur y la primera vez que se habla en firme de intervención. El lunes siguiente, 23 de noviembre, ya se conoce el contenido del informe de la consultora. Gómez Sierra y Barral viajan a Sevilla en una encuentro que en un principio no trasciende. Entre el lunes y el miércoles se trabaja ya con el plan.

Pero cuando se conoce el contenido del informe, saltan de nuevo las alarmas, sobre todo a raíz de sus interpretaciones. Y donde pone excedente se entiende que quiere decir despido, y en el caso de Cajasur la cifra asciende a casi 1.000 trabajadores. Entre las posturas de las dos cajas media un abismo. Para Unicaja y el sector político de la negociación, las cifras del Boston Group son una propuesta de máximo, aseguran que no se puede confundir el término excedente con el de despido. El Cabildo y Aspromonte, sindicato mayoritario y vinculado a la Iglesia, los asocian a un drástico recorte de plantilla, algo que también secunda el portavoz del PP en Córdoba, José Antonio Nieto. Ninguna de las partes consigue comunicar con acierto sus postulados y el consejo de administración del miércoles en Cajasur se convierte en una ceremonia de la confusión de la que sale el rechazo por mayoría al plan de Boston Consulting. La fusión sufría otro frenazo. Esta vez parece definitivo. Aunque nunca se habló de despidos, la nota que emite el presidente de la caja cordobesa sostiene que es "inasumible" ese recorte por las "repercusiones sociales que tendría en Córdoba.

La tensión llega a tal límite que los consejeros del sector contrario a las tesis del Cabildo -los del PSOE y uno de los dos del PP, Juan Ojeda, a quien su decisión coloca en difícil situación con su partido- se reúnen para preparar una respuesta en caso de que la intervención se acercara. Esta iniciativa, sin embargo, no ha trascendido porque no ha sido necesaria, aunque ya estaba puesta por escrito.

Y no ha sido necesaria porque al Banco de España se le acabó la paciencia con el rechazo del consejo de la caja cordobesa. Al día siguiente Gómez Sierra viaja a Madrid a un encuentro al que Barral llega tarde tras ser avisado de la reunión a última hora. El Banco de España marca el calendario y no hay marcha atrás porque si en el anterior encuentro la palabra intervención quedó en el aire, en este caso ya tiene fecha: el 10 de diciembre.

Es viernes y comienza el tercer fin de semana caliente de la fusión, principio del final del tercer acto. A la desesperada, Gómez Sierra busca amparo en la Junta y pide a martínez Aguayo que medie con Unicaja. La consejera responde que sólo sirve el plan de Boston Consulting. Gómez Sierra, que se había presentado en la cita con un documento redactado pero no ratificado por los tres sindicatos, vuelve abocado a que sólo le queda el camino de la fusión, pero sigue manteniendo que "es pesimista". Los primeros espadas tienen que entrar en escena. Asenjo trabaja la línea interna con los patronos del Cabildo, con el que se reúne el mismo viernes por la noche. Esto ocurre justo después de una durísima rueda de prensa del secretario provincial del PSOE, Juan Pablo Durán, quién cargó contra la Iglesia al considerar que prefería la intervención y poner en riesgo 3.000 empleos antes negociar con el plan de Boston Consulting sobre la mesa y ver qué pasaba. Ante esto, el presidente de Cajasur respondió con extrema dureza. La situación es dramática. Griñán tiene que llamar a Medel para que acepte determinadas sugerencias de la Iglesia con respecto al contenido formal del plan de Boston Consulting y que con ello pueda haber un desbloqueo del asunto. El plazo de cinco días dado por el Banco de España el jueves 26 se agota el martes y el presidente de Cajasur sólo dice que es "pesimista". La intensa comunicación de los principales implicados hace que sea posible fijar un encuentro el lunes en Málaga. Medel llega a Córdoba por la mañana y, parco en palabras, dice que sólo hay un camino, que es el de Boston Consulting, el resto no es negociable. También el lunes, contra el crono, están citados en Antequera Santiago Cabezas y Juan José Navarro, director de Planificación de Unicaja, para trillar el acuerdo definitivo. La caja malagueña tiene ya convocado su consejo de administración para el martes día 1, la fecha dada por el Banco de España en primera instancia. La reunión entre Medel y Gómez Sierra es por la tarde y apenas dura dos horas. Cajasur acata sobre las 21:15 y se llama a Córdoba para convocar un consejo de administración para el día siguiente a las 21:30. La ley marca que se debe hacer con 24 horas de antelación. La tranquilidad se impone, pero queda saber hasta qué punto ha podido presionar la Iglesia para que se produzcan modificaciones en el plan de Boston Consulting. Sin embargo, Cajasur, en cuyo seno ha habido voces favorables incluso hacia la intervención antes que a entrar por el aro de la Junta y de Unicaja, no tiene más camino que aceptar lo que se le ponga por delante después de las amenazas del Banco de España. El martes se aprueba el documento base de la fusión y Unicajasur está más cerca. ¿Los cambios? Escasos. Aspromonte desconvoca la manifestación que tenía prevista para el pasado jueves y ya todo va a velocidad de crucero. Hasta se han hecho las cesiones a la futura fundación de la Iglesia. El último acto, el del informe de Boston Group, sale adelante con el guión más o menos previsto aunque un representación bastante extensa.

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