Fallece en su domicilio a los 68 años Juan Luis Muñoz, 'el sabio de Tarifa'

  • El templo de San Mateo acoge hoy el funeral a las 17:30

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En la tarde de ayer, fallecía en su domicilio de Tarifa Juan Luis Muñoz Alonso, conocido por los tarifeños como Juan Luis, el del "Ombligo" y como por el sabio de Tarifa en la proyección mediática que los programa de Jesús Quintero, como El Vagamundo o Los ratones coloraos le había reportado a este singular personaje de Tarifa, querido y conocido por todos y que fue, y ciertamente así fue, fraile antes que cocinero.

Ayer, rodeado de su familia, con la ausencia de su mujer, la recordada Elena Manella fallecida en enero del 2010, el sabio de Tarifa concluía su simpático tránsito por el sendero de la vida que tanto le apasionaba y de la que era filósofo de lujo y excepción. A los 68 años Juan Luis Muñoz cerraba sus ojos para siempre después de no poder superar una grave enfermedad pulmonar de la que se había sobrepuesto en semanas pasadas. Su cuerpo fue trasladado hasta el tanatorio local donde fue velado por numerosos familiares y amigos que hoy acudirán a la ceremonia religiosa que tendrá lugar a las 17:30 horas en el templo de San Mateo para posteriormente ser incinerado.

Como ventero y criador de cochinos, Juan Luis pasó buena parte de su vida que compartió con su mujer Elena Manella. Fruto de aquel matrimonio nacieron sus tres hijos, Elena, Juan Luis e Inmaculada que le dieron tres nietos.

Decía su amigo Antonio Burgos "Quinteriano Juanluis" para denominar la idiosincrasia de tan singular personaje. Ciertamente la terminología de la pluma de Burgos no puede ser más acertada, pues el sabio de Tarifa parecía sacado de una novela de los populares y teatrales hermanos Álvarez Quintero y elevaba el humor de Juan Luis a genialidad representada en la forma que el tarifeño tenía de relatar las Bodas de Canáa cuando San José recibe la invitación y le dice a la Virgen: "Aunque tú sabes que a mí no me gustan estas cosas, a esta boda no vamos a tener más remedio que ir, María, porque esta familia de Canáa se ha portado siempre muy bien con nosotros...". Así era Juan Luis, un tipo con una chispa especial y si Burgos lo recuerda por lo de Canaá, es digno recordarlo cuando en un programa de Quintero cogiendo de manera magistral el catavino se dirige al burro que en el plató le acompañó durante toda su intervención, y al que no dejó de interpelar: "estoy hablando de ti. (…) ¿Eso es así?, si eso me corriges". ¡Qué arte más grande el de Juan Luis!

De la mano de Quintero su popularidad resumida hasta entonces a sus muchos y populares clientes que iban desde Felipe González hasta Javier Arenas, pasando por infinidad de famosos e incluso el actual presidente del Gobierno ha comido en lo de Juan Luis, alcanzó cotas de auténtico fenómeno social y si le hubiera dado por las redes sociales, tengan por seguro que sus sitios serían de los más visitados. También participó en programas como Hace falta valor de Canal Sur y fue protagonista del libro El Duende de Cádiz de Fernando Pérez Monguió compartiendo páginas con figuras como Chano Lobato, El Manteca, El Libi o El Yuyu.

Pero detrás de esa fachada de popularidad existía un hombre sencillo, eso sí, repleto de ironía y simpatía y que era un vecino ejemplar querido por todos. Un hombre que no supo quizás sobreponerse a la pérdida de su mujer Elena y que ayer decidió abandonar este mundo para reencontrarse con ella, familiares y amigos en un cielo del que estamos seguros pondrá patas arriba. Descanse en Paz, Juan Luis de Tarifa, nuestro Juan Luis.

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