Encuentran muerto a un mendigo con un hachazo en la cabeza en Fuengirola

  • El cadáver del hombre de unos 50 años fue hallado por una vecina entre unos coches aparcados en un parking privado

Un indigente de 50 años fue hallado muerto durante la madrugada del viernes a causa de un hachazo en la cabeza en Fuengirola (Málaga). El hombre, de nacionalidad extranjera, carecía de documentación. El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se le practicará la autopsia.

El suceso se produjo en la calle Salvador Cortés, donde el hombre solía buscar cobijo entre los coches estacionados en un aparcamiento privado al aire libre. Fue una vecina de la zona quien, de regreso a su casa, se percató de que el hombre presentaba manchas de sangre en la cabeza. La mujer, extranjera, apenas hablaba español, y pidió auxilio en una parada de taxis cercana desde donde se dio aviso a la comisaría de la Policía Nacional de Fuengirola.

Los agentes solicitaron la presencia de un médico para que confirmara la muerte del hombre, ya que una herida incisa en la cabeza aparentemente de arma blanca, había acabado con su vida. Fuentes policiales apuntaron a que el golpe se produjo mientras el hombre estaba durmiendo. A pesar de que las primeras aproximaciones indicaban que el indigente era asiduo al centro de salud Las Lagunas, en Mijas, "son muchas las personas que vienen a urgencias sin documentación alguna", dijeron fuentes del establecimiento. Uno de los médicos de urgencias, Frank Tibos, aseguró que "el equipo que fue a certificar su muerte no lo conocía" y que por las fotos a las que había tenido acceso "no se podía decir si venía por aquí o no". La herida de grandes dimensiones en el cuero cabelludo prácticamente le había desfigurado toda la cara.

En cuanto al arma homicida, fuentes policiales manifestaron haber encontrado el hacha en los alrededores de la zona donde se encontró el cadáver. Numerosos agentes de la Policía Nacional peinaron durante la mañana la parte trasera del muro del parking que da acceso al jardín del edificio Sierramar.

Antonio Ruz, residente del bloque, explicó que se enteró de la noticia cuando los policías llamaron al piso a las 8:00 para poder entrar en el patio interior, donde sólo se hallaron carteras vacías. Tanto Ruz como otros vecinos de la barriada coincidieron en que el fallecido había sido un hombre "muy pacífico que no se metía con nadie" y que "tampoco mendigaba". Dado que nunca iba acompañado, a menudo recibía el nombre de El Solitario, afirmó un quiosquero de la zona. Los vecinos, que aseguraron no haber escuchado nada durante la noche del jueves al viernes, recordaron ayer que el mendigo, que no hablaba español, tenía la costumbre de sentarse en el banco del parque ubicado en la esquina de la calle Salvador Cortés y la Avenida Jesús Santos Rein, lugar en el que se pasaba "todo el día" y donde a menudo también husmeaba entre las cabinas telefónicas en busca de alguna moneda suelta.

Según Juan Miguel Cervera, propietario de una lavandería cercana, al caer la noche el extranjero se preparaba su "cama" entre los coches estacionados y se volvía a levantar por la mañana, cuando los obreros comenzaban a trabajar en la construcción de un edificio próximo.

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