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El talón de Aquiles persiste tras el verano

  • Volvió el dúo Duscher-Romaric, la debilidad en el medio y el cortocircuito del ataque · Zokora debe dar algo más que fuerza

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El discurso ambicioso que desde todos los estamentos del club se ha propalado este verano casa poco con la prestancia que exhibió el equipo en la primera parte de Mestalla, mientras jugaron once contra once. La controvertida expulsión de Kanoute no puede ocultar las deficiencias: el equipo jamás se impuso en el centro del campo y esa inferioridad bloqueó al ataque. El propio Kanoute tuvo que retrasarse más de lo aconsejable para ayudar, Luis Fabiano apenas tocó la pelota y Jesús Navas y Perotti también recibieron demasiado atrás y en desventaja.

Defensa

Los problemas no están ahí. Mientras Kanoute estuvo en el campo, el trabajo defensivo fue eficaz. En dos ocasiones llegó el Valencia a rematar con peligro en la primera mitad, pero fue por fallos provocados por el irregular terreno de juego. Dos botes caprichosos que dejaron a Duscher y Fernando Navarro en evidencia en un par de jugadas a las que respondió Palop. Pero el sistema de contención actuó con solvencia, plantando la línea lejos de Palop y anticipándose a Silva, Villa y Mata, que trataron de generar espacios con su habitual movilidad e intercambio de posiciones.

Al ser expulsado Kanoute en la última jugada de la primera parte, todo cambió. Tras el descanso, desde el saque inicial, ya se vio a un Sevilla más retraído, con la línea defensiva unos metros más atrás, lo que acercó a Pablo Hernández y Mata a las inmediaciones del área. El Valencia empezó a tejer en tres cuartos de campo y dos minutos tardó en llegar el gol.

Ataque

Acometidas aisladas de Navas y un tiro de Negredo, tras una maniobra de calidad. Es lo que dio de sí un equipo que perdió de vista la pelota. La entrada de Zokora por el lesionado Romaric dio algo más de dinamismo por la fuerza del marfileño, pero el juego no apareció.

Virtudes

Konko sí que sumará esta temporada si repite el partido de ayer. Negredo se fabrica las ocasiones.

Talón de aquiles

El centro del campo no planteó un pulso de igual a igual a un rival directo, y el ataque lo paga. Un tiro entre los tres palos, fabricado por la calidad de Negredo, es un bagaje preocupante aun jugando 45 minutos con uno menos.

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