Sevilla FC

"Vámonos de la Feria, cariño mío"

  • El sevillismo vivió su ya tradicional fiesta de peregrinación para acompañar a su equipo en un ambiente festivo que iluminó la gris amanecida de Madrid. El Parque de Canillejas fue como una parada rociera de tono rojo y blanco.

Por la cuesta de San Hilario van subiendo las huestes sevillistas. Familias enteras, grupos de amigos, con la impedimenta habitual de los días señalaítos: neveras, fiambreras, bebidas y viandas. El color rojo y blanco pone el aderezo cromático bajo el plomizo cielo de Madrid. Se dirigen al Parque de Canillejas, lugar de concentración de la afición nervionense. La mayoría no son de Nervión. Sobre la alta reja de un polideportivo frente a la fan zone van colgando sus estandartes, incólumes al aire destemplado. La bandera de Biris triunfa en los predios de Tebas. "Mira, allí está la bandera de Camas, tira para allá ya", dice la cruz de guía de esta procesión futbolera y aljarafeña.

El Aljarafe es origen de muchos de los autobuses y coches particulares. Salteras, Olivares, Albaida, Gines... Está representada toda la provincia: la Campiña, los Alcores, la Sierra Sur, la Vega. De La Algaba han llegado los de la Peña Sevilista Rodri, de 1958. Carmona, Cantillana, Los Rosales, El Saucejo, Alcalá del Río. Son blasones de sevillismo puro.

Javi Nemo anima al personal desde el escenario montado en la fan zone. Suena a toda pastilla Qué dolor, qué dolor, de Rafaela Carrá, el himno apócrifo de los legionarios de Emery que tumbaron al Benfica en Turín. Lejos del escenario, más cerca del Parque de Canillejas, un cántico popular y sin decibelios eléctricos desafía a los vatios de los bafles. También al gris encapotado del cielo madrileño. "Sale el sol por la mañana, por la mañana sale el sol... y por la tarde salgo yo". Por la mañana han salido de Los Rosales cuatro amigos en coche. "En el AVE vienen otros seis, hemos pillado una casa y hacemos noche aquí. Yo he conseguido la entrada por un primo que vive en Barcelona y he tenido que ir al Ifema a recogerla", dice José Manuel Troyano Marín. "Salimos a las seis de la mañana y yo he conducido todo el camino. Hemos parado a desayunar en Guarromán, pero antes nos salimos de la pista para hacernos una foto con el cartel de Lopera, el primer pueblo de Jaén desde Córdoba", tercia Francisco Javier González Peña, socio de Tribuna.

Sobre la bandera de Andalucía, en rojo, se lee Paterna. Del Campo, y la cerveza, "Cruzcampo, por supuesto, y manzanilla La Gabriela". La frase es de Miguel Fernández Valente, que espera a su hermano Carlos. Costalero del olivo de Montesión, viene con otros compañeros de trabajadera desde la calle Feria, también socios del Sevilla. "Yo soy de la Soledad, de la Bofetá y del Gran Poder, y Montesión es mi hermandad de Cuna". Han llegado media docena de costaleros sevillistas en una furgoneta: "La Ferioneta, porque somos de la calle Feria". Su estandarte es muy flamenco: la efigie de Camarón de la Isla sobre fondo rojo. "Yonkigitanismo a muerte". Son inmunes al hiriente cántico de sevillanos, yonkis y gitanos. Y hasta lo han convertido en el himno de su cuadrilla. De fondo suena la vibrante versión sevillista de La Marsellesa.Muy cerca de la calle Feria tiene su establecimiento Manuel Boa Limón, dueño del bar Dueñas desde hace 40 años y socio número 10.058. "He venido con mi mujer, en el autobús que montó la Peña Sevillista de Albaida y que ha recogido a gente de Salteras, Olivares, Camas... Pero yo vivo en Villanueva del Ariscal". Salieron a las 5.30 de la mañana y llegaron al Parque de Canillejas a las 14:00. Ya había arengado a sus huestes José Castro, que además de vivas y cánticos sevillistas escuchó algún silbido de inconformismo. No empañaron el ambiente, hilado entre soflamas y cánticos.

Con Manuel Boa ha viajado José Antonio Payán Romero, que viaja con su hijo menor, Jorge, que juega en el infantil del Albaida, aunque son de Gines y viven en Sanlúcar la Mayor. "El más futbolero de los dos, se estrena en una final". Con la gente de Gines se reúne en esta romería madrileña. Allí están Ricardito y sus hijos, Pedro Riego, su cuñado, Jesús Riego, Luciano y David Míguez y Eugenio, habituales manigueteros de la carreta de Gines en la romería rociera. Todos han abandonado una copa en la Feria por una Copa con el Sevilla.

También los de la Peña Sevillista al Relente. Rafael Oliva Iglesias es camarero en el ambigú de la peña y socio número 14.596 del Sevilla. Ha venido con su madre, Magdalena Iglesias, fundadora de la Peña Sevillista Femenina Hasta la Muerte, ya extinta. "La fundamos en el 97, el año del descenso en el Carlos Tartiere, ¿no fue el 97? Pues ese año. Eran socias las mujeres de Martagón, Jiménez, Rafa Paz, Prieto, Unzué, Marili, la que era pareja de Suker. Y la de Baby Acosta, Aideth, uruguaya". "Relente hemos pasado esta madrugada", tercia Ismael Verdugo Pérez, al que metió a trabajar en el ambigú Rafael, el hijo de Magdalena. "Cuando hemos parado el autobús en Santa Elena, Jaén, a las 4:45, hacía cinco grados", recuerda la madre. Quién nos ha robado el mes de abril, que cantó el jiennense Sabina, mito del madrileñismo. "Pero merece la pena, todo merece la pena por estar aquí con los sevillistas y con el Sevilla".

Para entrar en calor, el servicio de catering del ambigú tiene una carta geográfica, con preeminencia andaluza. "Chicharrones de Pino Montano, aceitunas del Arahal, queso de Valladolid, fuet catalán, filetes empanados y tortilla de la Sacramento, que es mi madre", dice Ismael. "Y también langostinos, pulpo a la gallega y chacinas de Huelva". Viandas de peregrinos. El estandarte de Triana ha llegado de los últimos, como en la presentación a la Ermita. Y después de la Feria, para el Rocío, reza la sevillana.

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