Sporting | sevilla · la crónica

Versión distinta, pero ganadora (0-1)

  • El Sevilla recupera la senda triunfal en un partido muy trabajado en el que Jiménez apostó por Romaric junto a todos los africanos. Tras el temprano gol, la sentencia debió llegar antes para evitar la incertidumbre final

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En el fútbol es muy difícil coincidir sobre los gustos y los análisis. El viejo aserto de que cada aficionado lleva un entrenador dentro propicia que los partidos se vean de muy distinta manera, pero el que sienta en sevillista coincidirá la mayor de las veces en disfrutar del triunfo aunque éste llegue por las más diversas vías. Ayer, el Sevilla recuperó la senda ganadora en El Molinón, un estadio que recibe a los blancos con cierta animadversión por cuitas menores y nuevas. Pero el equipo de Manuel Jiménez se sobrepuso a la incomodidad de jugar en terreno hostil y aguantó la presión de estar obligado a ganar. Lo hizo en una versión distinta a la de aquel equipo que tantos elogios recogió en octubre. Fue un Sevilla que recuperó el fútbol control y para eso Jiménez confió en un jugador que parecía defenestrado:Romaric.

El Sevilla venció en Gijón gracias a la vuelta del fútbol control, tras el ensayo general que significó la prueba que hubo con el Rangers en la Champions. Ese día reapareció Romaric y apuntó una nueva forma de concebir el juego que puede no gustar a los que prefieren que Renato sea el que encauce la verticalidad que aportan Jesús Navas y Perotti gracias a que sabe escupir el balón más rápido que nadie y con un excelente criterio. Pero el brasileño no está en su mejor momento después de haberlo jugado casi todo. Necesitaba un refresco y un Sevilla que podría parecer a alguien desconocido sin él ganó recuperando la cara del equipo trabajador, solidario, controlador y buen lector de los tiempos del partido. Un señor equipo, vaya, en el que Jesús Navas y Perotti son los primeros que igual caracolean que se lanzan como posesos y también son los primeros en tapar los avances de los laterales.

Es lo que hizo el equipo sevillista al son de la pausa de Romaric, que jugó acompañado por todos los africanos de la plantilla. Jiménez sabía que el Sporting iba a proponer un partido muy físico, en el que salir ganador en los choques iba a ser fundamental para ganar la batalla decisiva del centro del campo. Incluso Kone aparecía para sorpresa de muchos en la alineación. Y el entramado africano del Sevilla agradeció la confianza realizando un dechado de solidaridad y juego colectivo.

El abanderado de todos ellos, Kanoute, malí por vocación, fue el que abrió la espita de la esperanza africana con un soberbio gol. Romaric abrió una falta con criterio a la derecha, Jesús Navas realizó un control exquisito y combinó rapidísimamente con Kanoute. La segunda pared fue respondida por el lyonés con un remate sobre la marcha con su pierna mala, la zurda, que sorprendió a todos.

El Sevilla se había puesto por delante después de unos minutos iniciales muy fríos. Salió el equipo al son de la gélida temperatura y, mientras se acoplaban los centrales, De las Cuevas y Gregory a punto estuvieron de dar al traste con la apuesta de Jiménez. Pero Palop sacó una mano salvadora antes de que Kanoute sacara su bandera de ganador.

A raíz de ahí, el Sevilla respondió con trabajo en la medular, presionando arriba. Dragutinovic, pese a algunas dudas, estuvo firme a la hora de adelantar la línea defensiva, y poco a poco el mando del partido fue blanco completamente. Así fueron llegando las ocasiones. La de Jesús Navas que Gregory sacó sobre la línea de gol y el cabezazo de Romaric que rozó un poste deberían haber bastado para finiquitar aquello. Pero no fue así y, claro, llegarían los momentos de incertidumbre, como sucedió al final.

Ni la lesión de Adriano cambió tanto la dinámica del encuentro, aunque su repentina ausencia privó por momentos del control del partido. Pero el Sevilla se rehízo y elevó de nuevo su rostro de equipo ganador.

Llegarían más ocasiones para sentenciar.Negredo tuvo la más clara, pero erró en la elección del remate en su afán de zanjar su sequía, y Perotti también pudo hacerlo. El Sporting lo agradeció con un arreón final tras un pseudo gol que cantó todo El Molinón, un disparo al lateral de la red de Barral, que le cogió la espalda al valiente Dragutinovic. Y hubo un zafarrancho peligroso debido a que el partido no estaba cerrado. Pero el Sevilla se remangó con fuerza. Zokora sacó su casta, Romaric, su toque y su parsimonia, Jesús Navas y Perotti seguían ayudando arriba y atrás. Y el equipo de Jiménez terminó más cerca del área contraria que de la propia, sabiéndose ganador sobre la versión de la fuerza colectiva.

- Ficha técnica

0-Sporting de Gijón: Juan Pablo, Lora, Botía, Gregory, José Ángel, Michel (Kike Mateo m 81), Rivera, Pedro (Maldonado m 64), De las Cuevas, Diego Castro (Carmelo m 64) y Barral.

1-Sevilla: Palop, Adriano (Valiente m 26), Konko, Dragutinovic, Navarro, Zokora, Romaric, Navas, Kone (Negredo m 56), Perotti y Kanouté (Renato m79)

Gol: 0-1. m8. Kanouté.

Árbitro: Pérez Lasa. Mostró tarjetas amarillas a Michel (m 23), Valiente (m 30), Pedro (m 62), Gregory (m 70), José Á ngel (m 72), Navarro (m 83), Lora (m 88), Konko (m 90)

Incidencias: Estadio El Molinón. 17.000 espectadores.

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