La campaña, según el barrio

  • En la zona Norte no parece que el 9 de marzo haya elecciones mientras que en el Centro hay carteles a mansalva · En los dos barrios no ven "ambiente" electoral

Zapatero alza las cejas desde una cabina en Joaquina Eguaras. Si se empezase a recorrer la avenida desde el Centro Comercial Alcampo, el paseante sólo encontraría cuatro banderolas del PSOE colgando de otras tantas farolas. "Vota con todas tus fuerzas", repite el mensaje del PSOE, fundiéndose con el de Telefónica. Más adelante, el circo le gana la partida a la política. La escasa propaganda de campaña desaparece al poco tiempo y es sustituida por carteles de una compañía circense que usa como reclamo una imagen de Spiderman y que cuelga en las luminarias públicas. De campaña, nada de nada.

En una cafetería de la zona Norte no se escucha hablar de las elecciones. "Nadie habla de política, salvo mi jefe. No hay movimiento", señala la camarera del establecimiento. Su jefe, Francisco, opina lo mismo. "No se ve ambiente electoral", asegura.

"A día de hoy, sólo han buzoneado propaganda del PSOE", explica. El dueño de la cafetería piensa que es "triste". La gente, defiende, "está muy castigada con tanta promesa como la de los 400 euros". En gran parte del barrio -al menos a la vista- parece que no es campaña electoral más que en televisión y en las páginas de los periódicos. Zapatero llama al voto pero nadie explica en ese barrio por qué deberían ir a las urnas el 9 de marzo. Algún banco ocupado en Joaquina Eguaras, ninguna conversación sobre política, nadie habla de los debates. Y más allá de la mitad de la avenida hasta que la zona Norte se convierte en un desierto, nada. Sólo Spiderman y su circo.

"En la cafetería hay más ambiente cuando hay un partido de fútbol", asegura Francisco, que sostiene que irá a votar y que, además, es de los ciudadanos que ya sabe a qué partido dará su confianza.

"Si cualquier persona que viniese de otro país llegase hoy a este barrio, no sabría que España está en elecciones", critica. Francisco opina que los políticos, esos que piden la confianza y el voto, deberían pasar por el barrio. Lo que hace, asegura, que "la gente tampoco se preocupe mucho". Francisco sentencia. "No hay nada. Son las elecciones inadvertidas", concluye.

Al enfilar Gran Vía, una de las primeras cosas que se ve es el costado de un quiosco. De un lateral, Manuel Chaves pide el voto para ganar la Presidencia de la Junta. De otro, hace lo mismo Sebastián Pérez, en este caso, para aspirar al Senado. Pensando que quizás es lo más cerca que estarán nunca, el paseo continúa hasta la Fuente de las Batallas. La calle está atestada de gente. Rodin hace mirar a la Carrera de la Virgen a su Pensador.

La Fuente de las Batallas ha sido uno de los lugares preferidos por los partidos para sus actos de campaña. IU y Coalición Andalucista pegaron allí sus carteles en el arranque de la campaña y pidieron por primera vez el voto. El pasado Día de Andalucía, el tiovivo de caballos de madera veía pasar a los candidatos de Los Verdes, montados en sus vehículos respetuosos con el medio ambiente. Hasta el pasado fin de semana no había nadie pidiendo el voto, aunque sí carteles.

El PP quiso pero no pudo celebrar el inicio de campaña en el Paseo del Salón, en la Fuente de las Granadas -lo impidió la lluvia-. En ese bulevar sí se nota que la campaña existe, si quedaba alguna duda tras el periplo. Quizás no se hable de ella, como asegura el camarero de una cafetería en uno de los laterales del Paseo, pero allí, cuanto menos, los partidos piden el voto desde casi cada farola.

El omnipresente Sebastián Pérez comparte protagonismo en el primer tramo del bulevar con el resto de los cabezas de lista. Carlos Rojas, Javier Arenas y Concha de Santa Ana tienen su hueco en el Paseo del Salón. Enfrente, al otro lado del albero, los carteles morados de IU piden el voto para un sonriente Pedro Vaquero. Mas allá, sobre la rotonda frente al Quiosco de las Flores, una banderola azul recomienda votar al PP.

"No se habla de campaña", reitera al menos dos veces el camarero. En el Centro de la ciudad, la campaña no es efímera, se puede ver. Está ahí, aunque pase inadvertida mientras los clientes leen el periódico al sol. "No se ve ambiente", aseguran tras la céntrica barra.

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