La calle es suya

  • El contacto directo es el fuerte de la candidata que encabeza la lista al Congreso, que aprovecha su innegable popularidad y disfruta con desparpajo de los agasajos

La jornada elegida para acompañar a Celia Villalobos en su periplo electoral comienza en la sala de prensa de la sede provincial del Partido Popular de Málaga, donde aguardan docenas de cámaras y periodistas a que haga su aparición la más veterana de las candidatas que encabezan una lista por Málaga al Congreso de los Diputados. Entra Villalobos, acompañada de Joaquín Ramírez, presidente del PP y candidato al Senado, y después de repartir saludos y guiños entre la concurrencia, explica que un problema con el vuelo en el que viaja Soraya Sáenz de Santamaría, candidata número 5 en la lista por Madrid, y estrella invitada ese día en la campaña popular, retrasaría su incorporación algunos minutos. A nadie le sorprende, después de lo visto y lo oído durante estos días que, por supuesto, la culpa del retraso, entre bromas y no bromas, se la atribuya la ex alcaldesa a la gestión de su oponente Magdalena Álvarez, quien también sería objetivo de las ironías con las que se despachó a su llegada la citada invitada, a la que Villalobos, en su presentación, encuadra en el mismo sector progresista-liberal que ella ocupa en la organización.

Celia Villalobos lo niega, pero al cronista se le antoja que la estrategia de los populares ha convertido a la titular de Fomento en su sparring particular, ya que para ella van todos los golpes. Las polémicas sobre el futuro de las casas de pescadores de El Palo, la Capitalidad Cultural, el incremento del desempleo, la falta de confianza de los españoles en la política económica del actual Gobierno, son los temas que se van poniendo sobre la mesa y tras los que siempre termina apareciendo el fantasma de Magdalena Álvarez, a la que llega a definir como "un trocito de ZP convertido en mujer", a la que pregunta públicamente si es la encargada de repartir los títulos de demócrata, y a la que termina exigiendo que pida perdón y rectifique por las supuestas mentiras vertidas durante la campaña. "No soy de usted y no trago", espeta la ex ministra.

En esta jornada, en la que se acaban de hacer públicas las cifras de desempleo del mes de febrero, también hay hueco para las propuestas del PP en materia laboral. Villalobos se refiere a la necesidad de adoptar medidas para conciliar mejor vida laboral y familiar, así como para potenciar el denominado teletrabajo, una fórmula que se abre camino en las sociedades más avanzadas.

Llega la hora, cerca de la una de la tarde, del anunciado paseo de la candidata popular por las calles el centro de la capital. Una nube de cámaras rodea a Celia Villalobos que sabe que va a darse un nuevo baño de multitudes. El contacto directo con la gente de la calle es su fuerte, debido a su innegable popularidad. En los sondeos la valoran en positivo hasta los votantes socialistas. Con su desparpajo habitual va saludando a unos y a otros, a los que obsequia con un llavero que contiene los horarios del AVE Málaga-Madrid, uno de los temas centrales de la campaña y del que se proclama principal impulsora, así como caramelos, bolígrafos… En compañía de su invitada, aprovecha el paseo electoral para acercarse a los escaparates de la calle Larios y adyacentes, y comentar las "monerías" que se exhiben. Y no tiene inconveniente en entrar en alguno de los comercios, mientras que la comitiva aguarda fuera pacientemente.

Después de la lluvia de besos, abrazos y parabienes ha llegado la hora del almuerzo, que en esta jornada tiene carácter privado y de agasajo a Sáenz de Santamaría. Unas horas de absoluto relajo de las que participan sus colaboradores más directos. A la mesa también se sientan, el secretario provincial Elías Bendodo, los también candidatos Ana Rico y Juanma Moreno; las concejales Mariví Romero y Teresa Porras; y más tarde se incorpora Gema del Corral.

A la taurina hora de las cinco de la tarde se da la señal que marca el inicio de las actividades de tarde. Villalobos se dirige a una emisora radiofónica donde será entrevistada. Mientras, su equipo ultima los preparativos de un acto que se presume masivo y que tiene como escenario un céntrico hotel de la capital. Es una convocatoria al estilo americano, las cerca de 600 mujeres asistentes corean la música seleccionada que se hace sonar en la sala y celebran con vivas y aplausos los nombres de las intervinientes cuando son anunciadas por la megafonía. Un ambiente festivo y colorista, del que también disfrutan los hijos y nietos de las participantes, para los que se ha instalado una moderna ludoteca, en la que no faltan las actuaciones de unos cuantos payasos.

A pesar de que otro acto espera a la candidata, abandonar el escenario de este mitin dedicado en exclusiva a las mujeres no es fácil. Nuevo baño de multitudes antes de encaminarse a la última cita de la jornada. En el célebre mesón de El Pimpi esperan ahora un buen puñado de jóvenes de Nuevas Generaciones que comparten unas horas con Celia Villalobos que, en esta nueva carrera hacia las urnas, vuelve cada día a darlo todo para intentar la victoria en una circunscripción en la que las mujeres son las principales protagonistas del duelo electoral. Lo que, se quiera o no, ha marcado de forma inevitable un duelo de titanes.

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