Tablas con ligera ventaja para Rajoy

Segundas partes han sido buenas, mejor que las primeras. Los dos candidatos se mostraron más seguros en sus argumentos, más sólidos, y también con mejor tono.

Rajoy logró cierta ventaja en el apartado sobre terrorismo, siempre tiene dónde golpear al presidente, que en esta ocasión se defendió de la peor manera posible: con Iraq y con la guerra de Iraq. Zapatero se resiste a pasar página y en este debate ha vuelto a hacerlo cada vez que le venían mal dadas, pero Rajoy estaba preparado. Mejor que Zapatero, que creía tener una baza para utilizar contra Rajoy y se empeñó reiterativamente en ella, la pregunta que le formuló Rajoy en el Parlamento. En algún momento esa reiteración recordaba aquel famoso debate de Borrell en el que sacaba una y otra vez un papel que no venía a cuento.

Los dos iban dispuestos a dar el do de pecho y lo dieron, pero al final la realidad de impuso: Zapatero venía bien preparado..., pero le fallaban los datos. Los económicos, los autonómicos y los de la negociación con ETA. Y se hizo poco creíble cuando puso como ejemplo de colaboración entre las autonomías el plan de Infraestructuras de la ministra de Fomento. Inmenso error. Tampoco acertó al defender su política educativa y no fue capaz de prometer lo que prometió Rajoy: que garantizaría el derecho de cualquier español a tener una educación en castellano.

Así y todo, el debate tuvo altura. Se trataron las cuestiones que importan a los ciudadanos y se escucharon propuestas, aunque ninguna de ellas era nueva, todas ellas se habían presentado en las últimos semanas. Pero quienes han seguido el debate tienen una idea más clara de lo que les espera si gobierna Zapatero y lo que les espera si gobierna Rajoy.

Zapatero inició su intervención con nervios, aunque fue ganando en serenidad a medida que transcurrían los minutos. Fue, sobre todo, un hombre indignado por las descalificaciones que le hizo su rival. En algunos apartados no supo rebatir las acusaciones de Rajoy, pero en general se defendió con firmeza.

Rajoy estuvo firme en su planteamiento del debate y al presentar sus propuestas se mostró agresivo con su adversario y, en ocasiones, hablaba demasiado deprisa. Transmitía convicción, creía lo que decía.

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