PSOE y PP alardean de apoyos en sus feudos

  • Zapatero se da un baño de masas en Barcelona y Rajoy en Valencia para preservar la euforia en la recta final

La campaña echa hoy el telón. La monotonía mitinera toca a su fin y los políticos ceden la palabra a los ciudadanos. El eterno cosquilleo preludio del incierto dictamen de las urnas. Los electores evalúan la legislatura. Momento crucial para el devenir político, el futuro está en juego. Para aliviar la angustia de las últimas horas a la espera del cómputo electoral, los líderes políticos corren a refugiarse en sus feudos electorales como marca la tradición. El penúltimo día de campaña es siempre un alarde de fortaleza electoral. Supone el reencuentro con la hinchada más fiel y ferviente. El antídoto ideal para ahuyentar la sombra del pesimismo con cifras abrumadoras de asistentes.

Esto es lo que ayer trataron de escenificar José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. El candidato del PSOE hizo anoche escala en Barcelona. Por la mañana compareció junto al presidente andaluz, Manuel Chaves, en Córdoba. Andalucía y Cataluña son los bastiones autonómicos del socialismo y las comunidades que más escaños aportan al Congreso. Suponen 108 de los 350 asientos de la Cámara Baja. De ahí que una amplia victoria socialista esté supeditada a un resultado favorable en las dos comunidades.

Para apuntalar el éxito electoral en ambos feudos nada mejor que echar mano de dos iconos del socialismo. En Andalucía, Manuel Chaves. Junto con Extremadura y Castilla-La Mancha conforma el triángulo de poder autonómico de Ferraz. Las tres comunidades sólo conocen un gobierno socialista en 30 años de democracia. Para enardecer a la hinchada y empatizar con el anfitrión lo idóneo es corresponder cortésmente: "Andalucía será la primera porque es la comunidad autónoma que tiene un futuro más prometedor y, sobre todo, porque es la tierra a la que se le deben más cosas".

En Barcelona, el aspirante socialista optó por tirar del gancho electoral del ex presidente González, en gira intensiva por territorio catalán. Emblema del PSOE, su presencia en Cataluña borra del recuerdo la deserción de Pascual Maragall, que días atrás solicitó la abstención. Con 30.000 asistentes en el Palau Sant Jordi, según fuentes socialistas, el acto de Zapatero en Cataluña batió el récord de público superando la histórica marca que Gonzañez logró en 1993. La euforia socialista se dispara a sólo dos días del 9-M.

Por su parte, el candidato del PP rindió visita a Valencia, plaza talismán de los populares. Los populares se dieron otro baño de masas reuniendo a 25.000 personas. La fórmula perfecta para no peder el entusiasmo pese a que las encuestas les condenan a otros cuatro años de oposición.

La nutrida concurrencia ayuda a mantener la esperanza en la victoria: "A día de hoy existe un empate a cero entre PP y PSOE". Rajoy también se permitió una licencia: "La presente campaña ha sido la mejor" que los populares han hecho "en la vida". El aspirante del PP desembarcó en tierras levantinas con un anuncio anecdótico. Bautizó a la niña que ha ido de su mano en los dos debates y que ha imantado la recta final de su campaña. Se llamará Victoria Esperanza: "Victoria tras la victoria y Esperanza tras la victoria".

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