El aumento en Granada y Huelva fija el grupo parlamentario de IU

  • Córdoba continúa siendo la provincia con mayor porcentaje de voto a la coalición, que rentabilizó como nunca los 315.000 sufragios obtenidos el domingo

La victoria que supone para Izquierda Unida el estancamiento de su grupo parlamentario en seis diputados tiene dos nombres propios: Granada y Huelva. Más allá del tradicional bastión comunista que es la provincia de Córdoba, en progresivo declive desde hace años, el aumento del número de votos de la coalición en esas dos provincias le ha reportado dos diputados (el mantenimiento del granadino y uno nuevo en Huelva) que han garantizado que la formación tenga un grupo parlamentario propio para la legislatura que ahora comienza.

En un contexto de progresivo descenso del voto a la formación, que tuvo 21.121 votos menos que en 2004, IU ha rentabilizado al máximo las papeletas obtenidas en el conjunto de Andalucía, aun protestando por lo injusto del sistema electoral. El equilibrio de fuerzas entre PSOE y PP y la desaparición de Coalición Andalucista ha generado una coyuntura en la que, a pesar de que la participación fue más alta del 67%-68% que se vislumbraba como cifra ideal para la formación, IU ha podido compensar la pérdida del escaño de Jaén con la consecución del parlamentario por Huelva gracias a un espectacular aumento de votos en la capital onubense. El electorado parece haber respondido a una campaña en la que el candidato Diego Valderas se ha centrado en Huelva y también al mensaje que el partido está desarrollando en la ciudad, relacionado con el medio ambiente. En el caso de Granada, el acto celebrado en la capital, con diferencia el mejor organizado, ya hacía prever un apoyo notable.

No obstante, este crecimiento no ha logrado arrebatar a Córdoba el primer puesto en porcentaje de voto a IU: un 9,77% de los electores cordobeses prefirieron a la formación en las autonómicas, una cifra alta pero muy alejada del 19,88% que tuvo el partido en 1996. En una heterogénea mezcla de voto urbano y rural, costero y de interior, el apoyo a Izquierda Unida ha disminuido en todas las capitales, salvo en las antedichas Granada y Huelva y en el cómputo global de Almería ha sido el entorno rural el que ha conseguido aumentar levemente el porcentaje de voto a la coalición. Los gobiernos municipales de IU, tal y como preveía Valderas durante la campaña, han reportado a la coalición un número de votos que ha resultado fundamental a la hora de conseguir un resultado positivo en las autonómicas.

Pese al progresivo descenso en votos, la Ejecutiva andaluza ya consideraba el domingo por la noche un éxito el estancamiento del grupo parlamentario frente a los resultados cosechados en las generales, situando la base electoral de IU en los seis diputados pese a las previsiones negativas. El votante andaluz de IU confía en la coalición para la Junta de Andalucía, pero no para gobernar el país. El 7,09% de los votantes de la comunidad dieron su respaldo a la coalición para gobernar en la Junta, mientras que sólo un 5,13% lo hizo para el Congreso, en un descenso mucho más acusado que el de las autonómicas que restó a un Gaspar Llamazares ya en precario casi 60.000 votos del cómputo global. Este auténtico drama nacional tiene una consecuencia territorial directa: IU se quedará de nuevo sin diputados andaluces en el Congreso, después de que en 2004 perdiese los tres que ostentaba y a pesar de que confiaba en poder conseguir el escaño por Sevilla.

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