IU amplía su tregua interna para iniciar su reconstrucción

  • La Ejecutiva regional aprueba que las asambleas autonómica y federal se celebren con la máxima unidad · El cónclave andaluz está previsto para junio

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La Ejecutiva Regional de IU aprobó ayer por unanimidad una resolución que permite dar continuidad a la tregua interna firmada el pasado mes diciembre y que expiraba tras las elecciones. El mantenimiento de la fuerza parlamentaria en Andalucía con seis parlamentarios y la debacle en el Congreso parecen haber llevado a la organización a replantearse su proyecto político, que si bien no deriva hacia una refundación en toda regla, al menos, sí hacia la "reconstrucción", desde una "firme unidad".

Según explicaron fuentes de la dirección andaluza, una de las pruebas de la intención de emprender ese camino fue el voto unánime dado a la resolución, cuyo punto principal fue el apoyo a la constitución de una "comisión plural y unitaria", independiente de la dirección federal, que integrará a todas las sensbilidades y federaciones de IU y que organizará el proceso asambleario que se celebrará en julio -la andaluza será con bastante probabilidad en junio-. Esto gesto evidencia, según estas fuentes, que ante la situación crítica en Madrid "no cabe ya la pelea interna".

A pesar de que en la noche electoral y en las horas posteriores hubo quienes, ante los resultados autonómicos y el peso ganado por la federación andaluza, pidieron la cabeza del coordinador federal, Gaspar Llamazares, en esta última reunión no se escucharon tanto esas voces. Lo que lleva a la conclusión de que está calando el mensaje de dejar las batallas cuando "lo que está en juego es la propia existencia" y se arrastra una crisis desde hace ocho años.

Además, estas fuentes apuntan que tampoco se puede arremeter contra Llamazares por el "entreguismo" al PSOE del que se le ha acusado desde el propio partido, cuando en la recta final de la campaña, el coordinador regional de IU y candidato por Huelva, Diego Valderas, planteó la posibilidad de pactos de gobierno.

La Ejecutiva sirvió también para el análisis poselectoral de los resultados. Unos, desde el triunfalismo por haber resistido a la bipolarización que marcan PP y PSOE, se felicitaron por el logro de los seis diputados en la Cámara autonómica, más aún, ante la derrota y extinción de los andalucistas. Otros, menos entusiastas, advirtieron que detrás había una bajada real en votos.

Fue, precisamente, el temor al fin del armisticio entre las direcciones andaluza y federal lo que llevó a salir a la palestra a la que la cara más visible del sector crítico y afín a Llamazares, Concha Caballero. En rueda de prensa, se apresuró en hacer un llamamiento a Valderas para que ejerza de coordinador y Andalucía no acabe convirtiéndose en "punta de lanza" en la lucha por el poder en Madrid. También tuvo un primer gesto con el que ha sido hasta ahora su rival político: le felicitó por su escaño por Huelva y le tendió la mano para la "reconstrucción" de este proyecto.

"Ideas por cuchillos y control por apertura" fue el cambio que predicó Caballero, en su convencimiento de que es la única receta válida cuando se está a "dos pasos de la desaparición". Una crisis en la que quiso ver la oportunidad de un debate "sincero" que dé paso a un "proceso constituyente" en el que tengan cabida "más colectivos , quienes se marcharon en último decenio y jóvenes, que hacen falta urgentemente", precisó la ex portavoz parlamentaria.

Ante la situación de debilidad del equipo de Llamazares, al que estaba previsto que Caballero se incorporara, esta esquivó la pregunta de cuál será su futuro político. Se escudó en que su presencia en las ejecutivas federal y regional le permitirá trabajar por la reconstrucción. No obstante, admitió sus dificultades en la dirección andaluza, en la que aclaró que no está "en contra de nadie".

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