José Moya Sanabria

"Sin industria nunca seremos desarrollados"

  • El presidente de Persan sostiene que el desarrollo más importante de estos 30 años es la consolidación de la democracia l Y propugna una asignatura en el Bachillerato sobre cultura emprendedora

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ES un empresario de éxito. En plena crisis económica, su empresa crece. José Moya (Sevilla 1953) ha crecido profesionalmente al mismo tiempo que la autonomía, convirtiendo una industria que facturaba el 3% de los detergentes de España en líder nacional del sector.

-¿Qué hacía usted en 1982?

-Trabajaba en una gran empresa consultora, era economista asesor de empresas.

-¿Qué aspiraciones tenía sobre el papel de la autonomía en el desarrollo andaluz?

-Mi idea de la autonomía era defensiva. No sabía bien en qué consistía, pero sentía que tenía que apoyarla para que las nacionalidades históricas no consolidaran privilegios sobre Andalucía.

-¿Eso se ha logrado?

-El café para todos logró evitar en principio que vascos y catalanes salieran privilegiados. Aunque el sistema fiscal vasco y navarro ha sido discriminatorio para el resto de España y debería reformarse.

-¿Qué es lo mejor de los 30 años?

-El inicio de la autonomía coincide con la transición democrática. Y de todos los desarrollos que ha habido, el más importante ha sido la consolidación de la democracia.

-¿Qué asignaturas nos quedan por aprobar en el plano regional?

-Muchas. Sobre todo la asignatura de la solidaridad interprovincial. La autonomía nos ha servido para identificarnos como pueblo con personalidad propia. Pero tenemos que ser capaces de encontrar sinergias entre las provincias.

-¿Cómo se hace eso?

-Leí hace unos días en este diario que el ex presidente Borbolla decía, citando a Braulio Medel, que los andaluces tienen que hacer negocios juntos: eso crea un sentimiento común y elimina mucha divergencia provinciana. Estoy de acuerdo.

-¿Cómo era el sector del detergente en España en 1982?

-Los operadores eran tres grandes multinacionales y una industria nacional, Camp, que fue adquirida por una cuarta multinacional. Y también dos medianas industrias, Persan y Bilore, que ya no existe.

-¿Qué diferencia hay con la situación 30 años después?

-Los actores son los mismos, la gran diferencia es que Persan tenía entonces una cuota del 3% del mercado y hoy tiene el 33% y el liderazgo nacional.

-¿Qué facturaba Persan en 1982?

-No tengo el dato preciso, pero en 1987 facturamos 9.841 millones de pesetas, o sea, 59,2 millones de euros. En 1982 debió estar en torno a los 40 millones de euros.

-Y, ¿cuántos trabajadores había entonces?

-La plantilla era numerosa, casi 350 personas; las líneas de producción eran muy manuales y la red de ventas muy amplia. Había casi 70 vendedores donde hoy no pasamos de una decena. La distribución actual no se parece en nada.

-¿Y ahora, que cifras tienen?

-En 2012 facturaremos 320 millones de euros y estaremos en una plantilla de 600 personas.

-¿Cómo se convierte su industria en líder del sector?

-Gracias a dos grandes cambios estructurales: la apuesta de mi familia por el capital de Persan y nuestro maridaje con Mercadona son las bases del liderazgo.

-¿Qué rémoras le ve a nuestra actual autonomía?

-Sobre todas, el altísimo coste burocrático. Soy de los que piensan que lo previsto en el primer Estatuto de que las diputaciones fuesen la administración periférica de la Junta era una idea mucho más barata que el monstruo de siete cabezas que hemos creado.

-Pero ¿es eficiente?

-No. No hemos sido lo suficientemente ágiles para evitar duplicidad de competencias entre los distintos gobiernos, nacional, regional, provincial y local.

-Un pilar de la política económica de la Junta ha sido la llamada concertación social. ¿Ha sido útil?

-La concertación social ha sido cosa de políticos y sindicatos, los empresarios no sabemos siquiera lo que es. En la economía real lo único que importa es el convenio colectivo.

-¿Qué nos queda por hacer para el desarrollo andaluz?

-Casi todo, y no es una visión derrotista, sino exigente.

-A ver.

-Hemos hecho poco para crear un tejido empresarial potente. No hemos señalado sectores estratégicos donde centrar un crecimiento sostenido. Seguimos siendo una economía basada en sector primario y turismo. En industria no somos nadie y sin industria no seremos nunca una región desarrollada, aunque coyunturalmente el sector inmobiliario o las ayudas europeas nos hallan proporcionado unos años de crecimiento importante, aunque no sostenible.

-¿Ha habido demasiado peso de lo público?

-Pienso que hay excesiva estructura pública. Han proliferado empresas públicas, pero no fruto de la intromisión en el mundo privado, sino buscando una teórica agilización de los servicios públicos. Aunque con el tiempo han servido para eludir los controles.

-Sigue faltando iniciativa privada.

-Es un problema cultural, que llevará décadas arreglar. No hemos hecho nada para que nuestros jóvenes conozcan quien fue don Javier Benjumea Puigcerver. Yo habría creado una asignatura en Bachillerato de cultura emprendedora.

-¿Estamos educando bien a nuestro jóvenes? Andan perdidos.

-Con nuestra búsqueda excesiva del bienestar material, le hemos hecho daño a los jóvenes. Nos hemos preocupado de que tengan una moto y se nos olvidó educarlos a que la moto era el resultado de un esfuerzo o un mérito. Nos hemos ocupado de los bienes materiales y se nos olvidó educarlos en valores. Y ahora nos quejamos de que no tienen conciencia ciudadana, no tienen cultura del esfuerzo, no quieren participar en política y son pasotas.

-Y además tienen que afrontar un futuro peor que el de sus padres.

-Parte de la tarea que nos queda a corto plazo para solucionar la crisis es preocuparnos de esa juventud que tiene un 57% de paro y que no tiene siquiera los principios y valores que ayudan a sobrellevar las situaciones difíciles.

-¿Por qué es tan escasa la inversión empresarial en I+D+i?

-Porque hay pocos empresarios. En I+D hay que apostar por retornos de la inversión a 10 años o más. Y eso sólo se hace cuando se miran los negocios a largo plazo, que es la primera condición que hay que tener para llamarse empresario.

-En 26 años han venido a Andalucía 72.500 millones de euros de fondos europeos. ¿Se han notado?

-Mucho. En carreteras, ferrocarril, hospitales, colegios, universidades... Lastima que ese río de dinero, que ha mejorado la calidad de nuestras vidas, no hayamos sido capaces de utilizarlo para cambiar nuestra estructura económica.

-¿Qué hay que hacer para tener una industria potente?

-Identificar sectores en los que podamos ser diferenciales. Esto no es nada fácil, el mundo es muy competitivo. Y el tercer mundo ha hecho sus deberes mientras nosotros disfrutábamos del boom inmobiliario. Identificado dónde podemos ser diferentes, hay que apoyarlo e incentivar la cultura emprendedora.

-¿Y para exportar?

-Fabricar productos que necesiten los demás países, bien porque no los tienen o porque los nuestros son de mejor calidad o mejor precio. Y eso se consigue con una industria moderna y tecnológicamente competitiva.

-No es difícil de contar.

-Lo difícil es hacerlo.

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