La hora de las 'setas'

  • El PSOE reivindica el legado de Monteseirín en la tercera campaña en menos de un año, escenario con el sello de los indignados

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A la tercera. Ni en las municipales, ni en las generales. Nadie hasta ahora se había atrevido a utilizar el que, sin duda, es uno de los mejores marcos de la ciudad para vender cualquier cosa, incluida una campaña electoral. Las setas de la Encarnación, polémico legado del anterior equipo de gobierno del socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, se habían convertido en un escenario intocable desde su inauguración que ni el PSOE ni ningún otro partido ha querido (o sabido) rentabilizar.

La arquitectura de vanguardia del alemán Jürgen Mayer dio la vuelta al mundo gracias al 15-M. El movimiento de los indignados hizo del Metropol-Parasol su cuartel durante dos meses y la nueva imagen de la ciudad se mostró en los informativos de medio mundo. Un nuevo espacio abierto que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en escenario de protestas. Hoy no hay manifestación que no cruce el centro de la ciudad por ese cardo máximo que une la Avenida con la Encarnación. Y, dicho sea de paso, corte el tranvía una semana sí y otra no.

En el último año, doce meses en permanente ambiente electoral, las setas han sido territorio de protestas, turistas y rodajes. Los parasoles han atraído desde el año pasado casi una decena de películas y documentales.

Hay herencias que es mejor no airear. Eso es lo que deben pensar algunos del partido de Monteseirín que, precisamente, fue homenajeado con una fiesta de despedida en lo alto de las setas. En el mismo sitio que esta semana el PSOE, con José Antonio Griñán a la cabeza, arrancó su carrera hacia San Telmo, en la que Javier Arenas parte con alguna ventaja y en la que los indignados, en esta ocasión, visten también la camiseta del PSOE.

El PP de Juan Ignacio Zoido no pasa de la Campana y Puente y Pellón. Después de haberse enfrentado con dureza en sus años de oposición al macroproyecto de Monteseirín, que calificó de monumento al despilfarro, parece poco congruente que se intente ahora rentabilizar esta infraestructura. De hecho, hubo que esperar a la (re)inauguración del Antiquarium a primeros de diciembre para que Zoido se retratase en las setas.

Tal y como algunos auguraron, la tolerancia hacia esta nueva plaza se incrementa conforme pasa el tiempo. Ya pocos recuerdan en la ciudad el tiempo que se tardó en levantar el gran mecano de madera, o el dinero que costó y las modificaciones que sufrió. En la memoria colectiva están más frescas las imágenes de los camellos y las luces de Navidad y los negocios que siguen abriendo y revitalizando una zona condenada durante muchos años.

Muchos, y él mismo, están convencidos de que con el tiempo se apreciará la herencia de Monteseirín, artífice de la segunda gran transformación de Sevilla. Y de que la mayoría aplastante alcanzada por Zoido en las pasadas municipales deja en la sombra cualquier triunfo anterior.

Lo cierto es que la elección del Metropol-Parasol para el acto de arranque de la campaña socialista, la más importante de su historia reciente, deja leer entre líneas. El emplazamiento es ideal: pequeño, por lo que no hay peligro de que se vean huecos vacíos, y espectacular. Y es la hora de correr riesgos, ahora o nunca. Y a estas alturas de la película, ¿qué daño puede hacer la herencia de Monteseirín por muy envenenada que esté? La campaña del 25-M es la de Guerrero y los ERE, la de la reforma laboral y la huelga general.

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