Que 30 años no es nada

  • Los socialistas se dan un último impulso reclamando para sí los principales avances del estado del bienestar con Felipe González como icono de trayectoria.

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Ante 3.000 fieles, según generoso recuento (tan generoso como los 2.500 del acto del PP en los colegios mayores), el PSOE  de Córdoba tomó ayer el último impulso de  cara a la jornada electoral del domingo con un mitin en Fátima en el que sólo faltó Manuel Chaves y Alfonso Guerra como referencia de 30 años que, según el secretario general del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, serán otros tantos más a partir del domingo, día de urnas como es sabido. Fervor y calor bajo la chapa, convertido en un acto de reconocimiento a la generación que entró en los despachos oficiales en 1982 -cuando González ganó como se ganaba antes y el PSOE consiguió la primera victoria en unas andaluzas-. José Antonio Griñán dijo: "Orgullo, orgullo socialista por Plácido Fernández Viagas, Rafael Escuredo, Manuel Chaves, José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe", allí presente, en una relación en la que obviamente faltaba José Rodríguez de la Borbolla. Lapsus calami, que se decía en las aulas de BUP cuando aún se estudiaba latín y griego.

Rubalcaba manda, Griñán se presenta a las elecciones pero al que de verdad se adora en el PSOE es al expresidente del Gobierno, a ratos González -didáctico intentando explicar por qué la austeridad germánica es un horror económico- y a ratos Felipe, como cuando explicaba que el secretario de Estado del Vaticano en la época de Juan Pablo II le reclamaba explicaciones por la programación de pelis picantes a las dos de la mañana en TVE. "¿Y eso a usted quién se lo cuenta, porque a esa hora ni se me ocurre ver la televisión?", dijo que le dijo a tan alta autoridad eclesiástica. "Después, liberalizamos la televisión y ahora se ven cosas subidas de tono a cualquier hora", dijo.

Mensaje central. Andalucía es lo que es porque el PSOE la ha vertebrado así. Se han hecho cosas mal, sí, pero la educación universal y gratuita, pensiones no contributivas, la sanidad para todos, hospitales como el Reina Sofía "que  es de los  mejores de Europa" constituyen la obra de los socialistas. Ajustes y estabilidad presupuesaria, sí, pero a largo plazo y con la participación "por lo menos a riego por goteo" del dinero que le da a la banca.

Avances de la sociedad del bienestar, bromeaba González, 70 años recién cumplidos y 50 desde que empezó a ser un hombre político. En realidad, leyes concretas redactadas por personas concretas como Ernest Lluch o José María Maravall y que "se han hecho realidad", afirmaba Griñán.  No hay salida en el PP, reza la idea fuerza del PSOE en este cierre de campaña de las autonómicas, con la derecha, que recortará derechos sociales y establecerá unas condiciones tales para que la crisis dure una década. El PSOE pretende que los votantes se pregunten durante la jornada de reflexión lo que los personajes de La vida de Brian. ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?

Indecisos, se repite machaconamente. El efecto multiplicador de la militancia. Lo pidió Rubalcaba, Griñán, la referencia de González, que no quiere que la reacción -la palabras es suya- gobierne su tierra. Se compara consigo mismo en 1996 cuando, según testifical posterior, "la caverna mediática se puso de acuerdo" para apearlo de la Presidencia del Gobierno.  "Vuelven a hacer lo mismo para desmoralizar y confundir a mis paisanos andaluces", dijo González, que afirmó: "La democracia no está en la alternancia sino en la aceptabilidad de la derrota". La versión de los socialistas andaluces es que los problemas proceden de "cuatro golfos que han manchado la seña de identidad del PSOE, la honradez", dijo la cabeza de lista por Córdoba, Araceli Carrillo, en bibrante discurso. El candidato a la Presidencia de la Junta -que ha realizado una muy particular campaña de actos pequeños- dijo que a la calle con ellos.

Fútbol,  la constante K nacional. Pérez Rubalcaba, madridista confeso, dijo que los de su equipo saben mejor que nadie que los partidos se ganan en el último minuto. González apeló al manque pierda, el sentido trágico de la vida de todo aficionado bético. "No puede ser como los madridistas que lo único que hacen es quejarse", despachó. En juego, 30 años de los que sentirse orgulloso, dijo el secretario general del partido.

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