El PP repite la victoria electoral pero se estanca en los ocho diputados

  • El PSOE mantiene sus siete parlamentarios a pesar de perder ocho puntos · IU emerge como triunfadora al obtener dos escaños · La abstención crece un 12% en la provincia.

La marea azul que empezó a crecer en las elecciones municipales de mayo de 2011 y que se extendió por la provincia de Málaga como nunca antes en las últimas elecciones generales tocó ayer techo en la cita de las autonómicas. El Partido Popular vuelve a ser la fuerza política en la que confía la mayoría de malagueños en el actual escenario de crisis económica, logro que obtiene por cuarta ocasión en la provincia desde 1982, cuando tuvieron lugar los primeros comicios andaluces, pero no logra el objetivo que se marcó al inicio de la campaña, subir en número de diputados.

En el reto de aupar a Javier Arenas a la Presidencia de la Junta de Andalucía, la formación dirigida por Elías Bendodo no fue capaz de aumentar su representación en la Cámara autonómica, al mantenerse en los ocho diputados ya logrados en 2008. El PSOE, con Luciano Alonso a la cabeza, a pesar de perder un buen puñado de votos, seguirá teniendo en el Parlamento siete representantes, salvando de manera más que decorosa lo que todas las encuestas apuntaban como una sangría sin precedentes.

Frente a los dos grandes partidos nacionales, IU. La campaña impulsada por la coalición de izquierdas en las dos últimas semanas, presentándose como alternativa real a las opciones mayoritarias, ha calado de manera clara en el electorado malagueño, al punto de cosechar un escaño más. Junto a José Antonio Castro estará Lola Villalba como fruto de un crecimiento más que sensible del número de avales en las urnas (más de 76.000), representando el 12% de los sufragios, cinco puntos más.

El aval recibido por Esperanza Oña, número uno de su candidatura, y el resto de sus integrantes no deja lugar a la duda, al punto de haber cosechado los mejores resultados de la historia del PP en unas autonómicas. El 43,7% de las papeletas depositadas en las urnas (unas décimas más que en 2008) tenía el símbolo de la gaviota, si bien ello no trajo consigo lo que en la sede provincial del PP se esperaba, hacerse con el nuevo parlamentario en disputa.

El estancamiento de los populares no esconde, por el contrario, una nueva derrota electoral de los socialistas, que si bien pueden estar satisfechos por no perder sillones en la Cámara regional, no pueden obviar la pérdida de casi ocho puntos en apoyo ciudadano. Reguero de votos que se reparten, en gran medida, IU y UPYD. La lista liderada por el también consejero de Turismo ha podido contener una mayor desbandada de votos y ello a pesar de la alargada sombra del escándalo de los ERE, el cansancio acumulado tras más de treinta años de gobierno socialista y los no pocos incumplimientos protagonizados por la Administración regional en este último mandato.

Sea como fuere, la decisión soberana reactiva la crisis que la formación encabezada por Miguel Ángel Heredia arrastra elección tras elección desde 2008. En cada una de las citas que han tenido lugar desde ese momento, ya fueran municipales, autonómicas o generales, la formación socialista ha visto cómo su granero de votos se ha ido vaciando, sin que ello haya acarreado consecuencias en la dirección provincial.

Mención especial merece Unión Progreso y Democracia (UPYD). El partido de Rosa Díez crece de forma exponencial en votos respecto a los comicios regionales de 2008, al recibir el aval de casi 27.000 ciudadanos, el 4,3% de los sufragios totales, frente a los poco más de 5.200 de cuatro años atrás. La cifra, en cualquier caso, es sensiblemente inferior a los 40.000 apoyos de las elecciones generales del pasado mes de noviembre. Por su parte, el Partido Andalucista (PA) sigue agrandando su distanciamiento con la sociedad malagueña, perdiendo 9.000 votos respecto a 2004, cuando la formación se presentó bajo las siglas Convocatoria Andalucista.

La abstención marca en buena medida la tendencia de los resultados cosechados en la provincia, al crecer por encima de los trece puntos sobre los comicios autonómicos anteriores. Si en 2004 el porcentaje de votantes fue del 71,19%, en la jornada de ayer estuvo por debajo del 58%. Circunstancia que, parece, ha podido perjudicar al Partido Popular, cuyo electorado ha podido confiar en que las elecciones estaban ganadas de antemano, como apuntaban todos los sondeos conocidos hasta la fecha.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios