Rafael Ruiz Canto. Número 5 de la candidatura del Partido Popular por Cádiz

"El PP tendrá que dignificar la imagen del funcionario público"

  • Ha dejado atrás una larga trayectoria sindical en el CSIF para embarcarse en la política de la mano del PP y con el reto de ayudar a "poner orden en la Administración pública"

 Nació en la isleña calle Carmen hace 47 años. Aprobó las oposiciones para la Policía Local en 1989. Una década más tarde empezó a ejercer labores sindicales desde el CSIF, donde en poco tiempo asumió grandes responsabilidades. Ha sido desde 2001 presidente del sector de Administración Local en el ámbito autonómico y también vicepresidente nacional. Y desde hace poco más de un año presidente provincial del colectivo. Ahora, este cañaílla que presume de conocer La Isla como la palma de su mano, prepara su salto a la política de la mano del Partido Popular y como número cinco de la  candidatura por la provincia de Cádiz. 

-¿Por qué ahora ese paso a la política?

-Estoy afiliado al PP desde 1998. No es nada nuevo. Pero es importante dejar clara una cosa. Es una vinculación personal. El CSIF no tiene absolutamente nada que ver con el PP. Es un sindicato independiente, sin ideología. Hay cosas que explican este salto a la política: he estado en mesas de negociación como vicepresidente nacional de Administración Local, he participado en la actividad parlamentaria que dentro del proceso legislativo está abierta a los agentes sociales. Y aparte está también el conocimiento en sí de la situación actual, de la Administración andaluza, que me ha dado la labor sindical. Cuando se creó el Foro por el Cambio, me llamaron para que participara y los contactos se intensificaron. Luego, Arenas creó el consejo asesor y también me llamó para que estuviera, como un aspecto paralelo e independiente de mi labor sindical, pero con el conocimiento profesional de la situación actual de Andalucía. Y creo que ese conocimiento ha sido clave para el PP al hacerme este ofrecimiento, que quiere contar con la presencia de gente que conoce desde dentro el dinamismo de la Administración. Sobre todo, porque en estos momentos, lo que de verdad necesita la Administración es escuchar a la gente que en cierta medida han llevado la voz de las reivindicaciones para conseguir que sea más eficiente y eficaz. 

-En todo caso, es una nueva etapa al cambiar las labores sindicales por la política. Sobre todo ahora que las encuestas dicen que el PP roza la mayoría en Andalucía.

-La actividad política puede facilitar que pongamos en orden cosas desde la Administración que son fundamentales para la ciudadanía y que desde la propia actividad sindical venía reivindicando. Por tanto, hay un paralelismo fundamental en este sentido. Hay un cambio importante en mi vida personal, pero no en la trascendencia profesional. A mí lo que me llama es la transparencia que de antemano quiere imponer el PP en todos los ámbitos, evitar los descalabros políticos que está habiendo por intereses personales, para enriquecimiento de algunos. Aquí se ha puesto de manifiesto el interés político de un partido, el PSOE, que no ha dejado que nadie participe de la actividad de gobierno ni por asomo. Ha habido un entendemiento claro a través de muchas subvenciones entre el Gobierno andaluz y las organizaciones sindicales más afines que han cerrado el coto incluso de la participación social. Yo he venido sufriendo la negación del Gobierno de Andalucía en prácticamente todos los aspectos en los que tendría que participar como sindicato. 

-Supongo que se refiere sobre todo a la polémica reordenación del sector público andaluz. 

-No se ha reordenado la Junta. Se ha hecho un decreto que ha desmadrado la Administración pensando que todo el mundo es empleado público por trabajar en la Administración. Hay empresas públicas, agencias, patronatos... El problema es que se ha querido decir que todo el mundo tiene derecho a ser funcionario por haber trabajado para la Junta. Y no se ha negociado con los sindicatos mayoritarios, que son los que tienen la representatividad, aunque la Junta diga lo contrario. Se han saltado a la torera todas las normas que inspiran a la Administración, los principios de igualdad, mérito y capacidad. ¿Qué tiene que hacer el PP si llega al Gobierno? Lo primero -es el compromiso de Arenas- es eliminar el decreto de reordenación y sentarse con los agentes sociales representativos de la Junta y determinar de qué forma se reordena la Administración con un estudio de necesidades. Hemos incluido a casi 30.000 personas que pertenecían a empresas totalmente ajenas a la Administración que han venido a engordar el capítulo de personal. Y las cuentas no cuadran. Pero lo más grave es que se han vulnerado los principios de igualdad, mérito y capacidad que facilitan el acceso a la Administración. Hay que retrotraer la situación. Eso no significa echar gente a la calle sino poner orden.

-¿Cree entonces que la Administración andaluza se ajusta a las necesidades reales?  

-No hay ningún estudio realizado que nos diga nada al respecto. Por eso, Recursos Humanos es una tarea fundamental para economizar los servicios, facilitar la profesionalidad suficiente que nos lleve a dar la calidad que se necesita, evitar duplicidades y cargos innecesario y evitar también el concepto de poner cargos a dedo para que el criterio político impere sobre el criterio de la administración. Uno de los compromisos del PP es contar con el entarimado de los empleados públicos, de los funcionarios. También, por supuesto, en la parte económica, para evitar los descontroles que estamos viendo todos los días, los ERES y demás. 

-Ha sido funcionario, representante sindical y ahora se ha metido en política. ¿Cómo lleva la situación de algunos empleados públicos que ni siquiera pueden cobrar sus nóminas?

-Mal. Esto pasa por lo mismo que estamos hablando, por la falta de criterios de recursos humanos y la falta de responsabilidad de los gobernantes. Y no solo son funcionarios los que sufren. ¿Cuántas empresas han cerrado por una mala gestión pública? Lo que ha pasado en Los Barrios, en Jerez es un claro ejemplo de lo que no debe ocurrir. La alcaldesa de Jerez está haciendo una labor sensata y muy difícil. La situación de la Administración pública en general en Andalucía es muy complicada, es deficitaria y muy difícil de sostener el gasto de personal. Hay que poner orden dejando los desmadres, que no son responsabilidad de los funcionarios sino de los gobernantes. Eso ha puesto en entredicho la labor de los funcionarios públicos. Y una de las tareas más importantes que tendrá el PP será dignificar la imagen del funcionario. Recuperar la confianza de los ciudadanos en el empleado público.

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