Las ONG reivindican ejemplaridad pública y democracia participativa

  • Asociaciones de Montilla valoran que la sociedad andaluza abre camino a los políticos en la respuesta solidaria a las necesidades

LAS asociaciones de solidaridad y voluntariado, de atención a desfavorecidos, de cooperación al desarrollo, conforman una trama social de extraordinario valor en Andalucía. Al calor de la libertad y de la democracia, decenas de miles de andaluces han desarrollado esa vertiente de participación en lo común. A la hora de votar, ¿prima en ellos la política económica o la social? Para tomarles el pulso, nos hemos reunido en la localidad cordobesa de Montilla, de 23.000 habitantes, con representantes de media docena de asociaciones, que encarnan desafíos similares a los que se afrontan por doquier.

Juan Manuel Márquez lleva 11 años vinculado a la ONG Fundación Social Universal, creada en Montilla en 1993. Tienen cien voluntarios y desarrollan proyectos de lucha contra el hambre y la pobreza en diversos países, a la vez que actúan en favor de los desfavorecidos en Montilla y su entorno. "En mi voto influyen no solo las propuestas de economía, sino también cómo se regula la protección social. La ciudadanía debe seguir capitaneando el cambio hacia un estado de bienestar cada vez más consolidado y más participativo. Tenemos que mejorar nuestra capacidad de influir para que los temas que nos preocupan estén más presentes en la agenda política. Otro reto es saber asociarnos entre las propias asociaciones, y más aún con las dificultades económicas del presente. Tenemos que vencer las viejas resistencias a colaborar más entre todos. No es el momento de constituir nuevas ONG sino de formalizar alianzas".

Cree que "las ONG tenemos excesiva dependencia económica del poder político, aunque hemos conservado independencia para tomar decisiones. Hay que forjar una confianza a partir de demostrar resultados, con transparencia".

Rafael Polonio, de 32 años, coordina en Cruz Roja de Montilla la captación de fondos. Esta organización tiene en dicha localidad 298 socios y 40 voluntarios, para labores tan variadas como el reparto de alimentos, la alfabetización digital de ancianos o la atención a inmigrantes. "Si se recorta el volumen de alimentos para repartir, es muy duro pensar que si entregamos comida a cuarenta personas, pronto solo podremos darle a diez".

Concha Jiménez es profesora de FP y preside la Asociación Contra el Cáncer, con 20 voluntarios en Montilla. "Quienes estamos más vinculados a estos temas, lo tenemos en cuenta a la hora de votar. Los programas electorales no son la referencia sino la experiencia de gobierno que acredita cada partido. Y en materia de salud deben priorizar más la prevención. Incluso si solo miraran su cariz económico, es más barato".

En su opinión, "es muy grave que la sociedad no confíe en sus representantes. Es peligroso para una democracia aún joven. La mayoría de los políticos son buenos, pero los jóvenes de 18 años, que algún día nos estarán dirigiendo, no se creen a los políticos. Esa responsabilidad sí se la exijo a los líderes actuales. No hay derecho a que el futuro de mi hijo esté en juego por el descrédito de la política".

La inglesa Cristina Miller, de 40 años, vive desde hace ocho en Montilla, donde está muy implicada en labores sociales, y pertenece al Buen Samaritano, brazo social de la Iglesia evangélica en la provincia de Córdoba. En Pozoblanco han creado un centro de rehabilitación de personas con adicciones, no solamente drogas. "Me choca que mucha gente no sea consciente de los derechos que tiene. Se vulneran en exceso las leyes, como en el pago de modo indigno al trabajador. En los pueblos se abusa mucho y se calla porque se teme un enfrentamiento personal".

Carmen Zurera es trabajadora social de Aprosub, que atiende en Montilla dessde tres centros a 80 personas con discapacidad intelectual. "Ante la llamada a las urnas, me planteo la impresionante evolución que hemos vivido en el asociacionismo, y el reconocimiento de derechos a personas como los discapacitados. No da igual una opción política que otra".

Se define "una apasionada de la política, y quienes se dedican a ella son valientes. Da muchos quebraderos de cabeza. Criticarlos es muy fácil. El sistema funciona porque hay mucha gente que hace bien su labor. Labor empañada por quienes ensucian la política desde dentro. Le pido a los políticos que conquisten de nuevo la dignidad que debe tener esa palabra. Y le pido a la ciudadanía que ayude a conquistar esa dignidad, porque nosotros también tenemos responsabilidades. Y estar más vigilantes ante los abusos".

Doscientos socios tiene la Asociación de Familiares de Alzhéimer en Montilla, atienden a 34 enfermos (más la labor que se hace con las familias) en una unidad de día donde trabajan 18 profesionales, señala Tránsito Jiménez, su presidenta. A su juicio, "mi implicación en este ámbito me ha cambiado en muchos aspectos, pero no es lo que decide mi voto. Cada cuatro años se le puede dar la confianza a un partido o a otro. En todos los partidos hay gente que merece la pena apoyarlos, y otros que son basura. En doce años de trayectoria asociativa, hemos tenido gobernando en Montilla a los tres principales partidos, y todos han estado a nuestro lado. Reconocen la necesidad y valoran que somos ciudadanos que nos comprometemos y aportamos soluciones".

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