Cuando Griñán acertó

  • La subida de impuestos que dejó entrever Montoro sirve al aspirante socialista para apuntalar su tesis. Arenas trata de esquivar los daños colaterales de las nuevas decisiones del Gobierno central. La juez Alaya anuncia que en abril cita al ex consejero de Empleo que imputó hace justo un año

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GRIÑÁN comparó el miércoles a Javier Arenas con un "extraterrestre" dentro del universo del PP. Fue en La Sexta. A pesar de que el líder de los populares andaluces es uno de los dirigentes más influyentes de su partido, parece que no se da por aludido ante las críticas del presidente de la Junta y candidato socialista, José Antonio Griñán, que ayer vio cómo se confirmaban sus presagios de que el Gobierno de Rajoy volverá a subir otra vez los impuestos. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, lo dejó entrever el martes en el Congreso, al asegurar que habrá que recurrir a subidas fiscales, aunque éstas serán "inequitativas" y no "injustas". Por eso Griñán, que ayer estuvo en Marbella, Benalmádena y Málaga, territorios muy refractarios al voto socialista, recordó lo que él ya había supuesto el martes 6 de marzo en el Foro Joly: que al Gobierno central no le salen las cuentas, y que habría una subida del IVA que sumar a la del IRPF y a la del IBI.

Arenas no es que sea un extraterrestre, nació en Sevilla y se crió en Olvera, pero sabe no entrar al trapo de un debate que le podría resultar incómodo: el PP subiendo más impuestos. En realidad, esta campaña andaluza, la primera campaña desde 1990 en la que los andaluces iban a tener la oportunidad de hablar solos de sus propios problemas, es una campaña que se desliza hacia el encefalograma plano. A Arenas sólo le pueden perjudicar las medidas que Mariano Rajoy se esté viendo obligado a adoptar como consecuencia de los compromisos de Bruselas. El presidente del Gobierno sabe que Arenas puede ser su víctima por los daños colaterales, aunque es difícil que llegue a caer del todo por el fuego amigo. No es que sea un extraterrestre, es que el de Olvera lleva muchas campañas y sabe esquivar las trampas. El PP tiene la Presidencia de la Junta a un palmo de su mano, y Arenas no quiere cometer errores. Algunos de sus colaboradores cercanos pensaban, por ejemplo, que debió asistir al debate televisivo en Canal Sur. Ni uno más. Si se da la ocasión, decidirá él.

El nuevo ajuste que acordó el Eurogrupo obligará al Gobierno central a ajustar otros 5.400 millones de euros, y si no salen de las comunidades autónomas, deben venir de alguna subida impositiva. Según afirmó ayer Griñán, será del IVA. Ciertamente, 5.400 millones de euros fue lo que logró recaudar José Luis Rodríguez Zapatero en dos años cuando subió el IVA del 16% al 18%. Fue también lo que le recordó el secretario general del PP andaluz, Antonio Sanz, a Griñán: que Zapatero también subió los impuestos, y eso que fue el ex presidente quien acuñó esa magnífica frase de que bajarlos también era de izquierdas.

La reforma laboral ya le ha podido causar algún impacto electoral a Javier Arenas, así que la agenda de Rajoy está retrasada hasta después del 25-M: los Presupuestos Generales del Estado se presentarán el 30 de marzo, un día después de la huelga general, y el 30 de abril se llevará a Bruselas el nuevo Programa de Estabilidad, donde se explicará cómo se conseguirá el déficit del 3% en 2013. Rajoy estará en Cádiz el domingo, y el lunes asistirá a la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812 en esta ciudad, pero, desde luego, no celebrará ningún Consejo de Ministros en Andalucía tal como se había llegado a comentar durante la campaña de las pasadas elecciones generales.

Arenas y el PP cuentan en Andalucía con un electorado fiel que ansía el cambio, pero debe cuidar que el desánimo por la situación económica no comience a cundir entre sus filas. Su campaña se parece a las dos anteriores -a la de las municipales y a la de las generales- y, sin más debates televisivos a la vista, las elecciones bien podrían celebrarse este domingo. Aunque eso sí, la juez del caso de los ERE, Mercedes Alaya, todavía deberá de dar alguna sorpresa.

La juez que investiga este caso de corrupción anunció ayer que manda a declarar al ex consejero de Empleo Antonio Fernández el próximo 19 de abril. Ha tenido tiempo: ayer se cumplió justo un año desde que Alaya comunicase la imputación de Fernández. Para el próximo martes, a cinco días de las elecciones, se espera la declaración del chófer del ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero, el conductor que declaró ante la Guardia Civil que su antiguo jefe le daba ayudas para comprar cocaína. Arenas sortea las medidas de Rajoy, pero los hitos procesales del caso de los ERE llevan al PSOE de susto en susto.

Pero no es la seguridad del PP la única causa de esta extraña campaña electoral. Alfredo Pérez Rubalcaba, que es el secretario general del PSOE, vuelve este fin de semana a Andalucía, el domingo, cuando estará en El Ejido y en Jaén, pero no acompañará a Griñán. No es que estén distanciados, es que los socialistas quieren doblar sus actos, pero las comparaciones son inevitables: Rajoy siempre apoyando en cada mitin a Arenas, aunque sus medidas puedan afectarle, y Rubalcaba y Griñán en actos distintos. En el cierre de campaña sí estarán juntos. Debe ser así: una cuestión de estrategia. Carme Chacón también baja a Andalucía; irá el próximo día 22 a El Coronil, municipio histórico de IU donde ahora gobierna el PSOE.

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