Alambrada de espino tras estallar la bomba de los ERE

  • Griñán recuerda que la Junta lleva "mucho tiempo" pidiendo cárcel para Guerrero y espera que el electorado valore su postura ante la corrupción frente a la tibieza del PP

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No hay barrera, muro, trinchera o cortafuegos lo suficientemente grande que impida que la onda expansiva del escándalo de los ERE alcance la campaña electoral socialista. Puede que fuera una casualidad, pero el presidente de la Junta y candidato del PSOE, José Antonio Griñán, escogió ayer precisamente una fábrica que vende alambradas de espino a la OTAN y vallas a cárceles y fronteras como las de Ceuta y Melilla, para hablar sobre la bomba que le había estallado de madrugada, con el ingreso en prisión del ex director general de Empleo y principal imputado, Francisco Javier Guerrero.

En su primer -y restringido a unas cinco preguntas- encuentro con los medios de comunicación que siguen su campaña, Griñán defendió su actuación tras descubrirse la trama y recordó que la Junta pidió "hace ya mucho tiempo" que Guerrero declarara, que fuera imputado y que ingresara en prisión. "Lo que se ha producido es lo que viene pidiendo la Junta, medidas cautelares sobre el director general", dijo. Hasta en seis ocasiones insistió el presidente en subrayar que la Junta lleva tiempo esperando y pidiendo lo que ha ocurrido, una crítica indirecta a la instrucción de la juez Alaya, que los socialistas consideran está sincronizando sus decisiones judiciales con la campaña electoral.

Más que una interferencia, el asunto de los ERE se ha convertido en un ruido ensordecedor en la campaña. Si el viernes la convocatoria de huelga por parte de los sindicatos contra la reforma laboral de Rajoy pudo hacer daño al PP, la imagen de Guerrero introducido en el furgón por la Guardia Civil, sonriendo camino de la cárcel, amargó ayer las buenas sensaciones que los socialistas tenían. Pero Griñán sostiene que "lo que tiene que influir" en la campaña y en el electorado es su actuación ante el asunto, muy distinta a la de los populares ante otros escándalos. "Nosotros hemos pedido la prisión y que declarara. Hemos aportado pruebas documentales de ilícitos que se habían producido, y eso es lo que tiene que influir, saber que hemos hecho esto mientras otros, cuando tienen un supuesto de corrupción lo ocultan o incluso ponen como modélicos esos comportamientos ilícitos".

El presidente andaluz también defendió a su consejera Mar Moreno, que según declaró Guerrero estaba al tanto de lo que ocurría con las ayudas repartidas fraudulentamente. "Guerrero ha dicho cosas curiosísimas, como que Mar Moreno lo sabía, porque le tiene manía. Muchas de las cosas que ha dicho no tienen consistencia", en relación a que Moreno no pertenecía al Gobierno en esa etapa.

El candidato del PSOE se refirió al debate en Canal Sur del lunes: "La actitud del PP no la sé. Sí sé que hay un debate, que es bueno que haya debates y que este candidato cree que es bueno aclarar todos los puntos de los programas, porque lo que a la gente le interesa es qué se va a hacer en la Junta. Por eso yo hago propuestas cada día y no me dedico a la descalificación".

Su principal propuesta volvió a ser su "monomanía", la educación y la investigación. Ante unas cuatrocientas personas, en el hall de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga, charló con varios emprendedores andaluces en el campo de la biomedicina, la ingeniería y la informática. "No es por la nueva reforma laboral por lo que se ganará el futuro, sino con una apuesta muy clara por el conocimiento y la investigación", reiteró. A preguntas de los estudiantes y emprendedores, también prometió crear los instrumentos de financiación públicos para que se puedan montar empresas, aunque recordó que la concesión de crédito es la función principal de la banca, y no los depósitos. "Los bancos piden dinero al 1% al BCE y no veo que luego rieguen ningún campo".

Para comenzar su jornada, Griñán había escogido Cártama, que con sus casi 23.000 habitantes es la segunda población más grande de la provincia malagueña en la que gobiernan los socialistas tras la ola azul municipal de mayo. Allí visitó las fábricas de la cooperativa Almendrera del Sur, que reúne a 4.200 agricultores de toda la comunidad y que exporta gran parte de su producción, y la de Mora Salazar, una compañía que emplea a 150 personas y factura unos 25 millones de euros y que tiene la especial circunstancia de que la OTAN es su principal cliente. La empresa fabrica protecciones viales, vallados y alambradas de cuchilla que se utilizan en seguridad militar, penitenciaria y privada. Por cinco millones de euros instaló la valla de Ceuta y Melilla tras los asaltos de inmigrantes para cruzar la frontera en 2005. Uno de sus directivos reconocía que sus resultados, desgraciada y afortunadamente, eran mejores "cuando peor le iba al mundo", al incrementar los pedidos los conflictos civiles y militares y el miedo a los robos. Nadie advirtió de todo eso a Griñán, que en su intervención en el patio de la fábrica deseó a la empresa "lo mejor". "Que siga ganando mercado, que le vaya bien y sea competitiva".

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