Más que mascotas Los picores en animales: causas y tratamientos

  • Cuando nuestra mascota se rasca habitualmente puede deberse a parásitos o por alergia  

  • El prurito puede estar vinculado a factores ambientales o alimenticios y siempre hay que actuar

Hoy día es muy frecuente que acudáis con vuestras mascotas a nuestra consulta porque observáis que el animal se rasca en diferentes partes del cuerpo o incluso se muerde en distintas zonas.

Lo primero que debemos hacer si observamos alguno de estos signos es comprobar si hay parásitos externos, principalmente pulgas. Los identificaremos porque veremos pequeños bichitos negros corriendo por el cuerpo de nuestra mascota. De ser así, es necesario llevarlo al veterinario para que confirme la presencia de los parásitos y os recomiende una buena pastilla para acabar con ellos, ya que las pulgas se reproducen de manera muy rápida , multiplicándose sobre el animal e incluso pueden caer en casa y entonces ya tendríamos un problema serio, ya que hablamos de realizar una desinsectación en nuestro hogar. Esto es fácilmente evitable con un buen plan antiparasitario preventivo. No hay que olvidar que debemos administrar sus tratamientos periódicamente.

También podrá ser recomendable el baño con un producto específico para eliminar los parásitos.

Si estamos ante el caso de que nuestra mascota sea alérgica a la picadura de pulga, observaremos además de que el animal se rasca compulsivamente llegando incluso a hacerse heridas importantes, áreas muy enrojecidas e irritadas. Nuestro veterinario lo valorará y nos indicara un tratamiento para cortar esta reacción alérgica.

Otro de los parásitos que pueden producir el rascado de manera compulsiva es la sarna. La sarna no es visible externamente, por lo que siempre tendrá que ser diagnosticada por un veterinario. 

Existen dos tipos de sarna, demodécica y sarcóptica. La demodécica no es transmisible entre animales ni a humanos; normalmente la transmisión es de madre a hijo. La sarcóptica sí es transmisible a otros animales y a las personas, por lo que deberemos tener precauciones especiales para evitar la transmisión si nuestra mascota tiene este problema, aunque este tipo de sarna es bastante complicada que la padezcan nuestros animales hoy en día.

Si hemos descartado la presencia de parásitos, tenemos que averiguar cuál es el origen del prurito (picor). Y en ese caso, las principales causas están asociadas a las alergias alimentarias y ambientales. ¿Puede una mascota ser alérgica a algún alimento o a varios? ¿Puede ser alérgica a alimentos y plantas? La respuesta es sí. Nuestro perro y gato puede ser alérgico, tanto a nivel alimentario como a nivel ambiental.

Si la alergia es alimentaria, observaremos, además de lo sintomatología externa de picores y heridas, la presencia en determinadas ocasiones de vómitos y diarreas. Al ser alérgico a algún alimento, el organismo reacciona de un modo adverso ante él e induce una sintomatología digestiva.

Según los expertos en dermatología animal, la exposición de un animal a un alimento al que sea alérgico en grado alto, solo en un momento determinado (por ejemplo, si mi perro es alérgico a los lácteos, roba la tapa de un yogurt y lo lame) puede provocar una sintomatología cutánea que puede permanecer durante un mes.

La exposición ambiental aún es más difícil de controlar, ya que los animales pueden ser alérgicos a múltiple cantidad de plantas, ácaros… ¿Cómo podemos saber a qué es alérgica nuestra mascota?

Existen pruebas para ver los alérgenos y descubrir si nuestra mascota es reactiva frente a esos alérgenos alimentarios y ambientales. Consiste en la extracción de una muestra de sangre, que se enviará al laboratorio que considere el veterinario y en unos días tendremos los resultados.

Estos nos darán dos paneles: uno alimentario, con todos los alimentos a los que el animal es alérgico y a los que no, y otro ambiental, que nos indicará qué elementos externos (plantas, ácaros, picadura de pulgas…) le afectan negativamente. Si el resultado es positivo a alimentos y ambiental, lo primero es optar por una buena dieta que esté libre de los alimentos a los que nuestra mascota sea alérgica. De esta manera eliminaremos una fuente de alergia primaria.

Una vez transcurrido un tiempo desde que nuestro compañero se esté alimentando de la manera adecuada, notaremos cómo disminuye el picor y los síntomas digestivos y la actitud del animal cambia positivamente.

En cuanto al tema ambiental, es algo más difícil de controlar, ya que en las épocas en las que el alérgeno que le afecta esté activo será bastante difícil manejar el picor. Siempre es recomendable después del paseo, limpiar las extremidades de nuestra mascota y la zona de la barriguita con un paño humedecido en agua para dejar estas zonas de contacto lo más limpias posibles y disminuir el picor. También será recomendable, en épocas fuertes de alergia, bañar a nuestra mascota cada dos semanas con un champú específico para la piel.

En el caso de que nos llegáramos a plantear vacunar a nuestra mascota por la alergia, debemos tener en cuenta que las vacunas pueden funcionar o no y valorar los beneficios y efectos negativos que pueden tener. Tu veterinario es quien mejor te puede asesorar.

En casos alérgicos muy complicados, será necesario la administración de medicación oral para intentar disminuir el prurito, ya que hay veces en las que el animal no puede descansar, presenta cambios de carácter por las molestias que padece, se hace graves heridas y es insostenible la situación.

Será muy importante también mantener unos cuidados especiales en casa, como evitar colocar alfombras, cambiar continuamente las mantas o sábanas que tengamos para nuestros peluditos y lavar todas sus cosas con detergente especial para pieles atópicas.

Vivir con una mascota alérgica requiere un esfuerzo extra pero siguiendo unas pautas adecuadas conseguiremos que lleve una vida saludable y feliz.

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