Carnaval Colombino Los llantos de la alegría carnavalera

  • El Carnaval Colombino echa el cierre este año con el tradicional Entierro del Choco

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La tradición lo deja claro: la tristeza debe dejar paso a la alegría, que el adiós es sólo el comienzo de la cuenta atrás para el reencuentro. El Carnaval Colombino 2019 ha echado el cierre y ya queda menos para el de 2020. La incineración del choco es el símbolo, en ese funeral impostado, con llantos que son risas y cantes, con un cortejo pleno de coreografías.

Los carnavaleros onubenses se despidieron anoche en la calle, en ese empeño renovado de reconquistar la atención popular más allá del Gran Teatro. El barrio de Isla Chica es el centro de la celebración y ayer lo fue de la pira funeraria que prendió El Candelillas, representado este año por Roque Rodríguez Contreras. Suyo fue el manifiesto que dio paso al momento culmen de las plañideras, sumidas en su tristeza entre los primeros ecos de la fiesta final.

Las viudas estuvieron arropadas en su desfile por medio millar de personas a su salida de la plaza del estadio. Poco luto, mucha gente joven y muchas ganas de diversión, con las mujeres de la peña Los Ciquitraque convertidas en luminosas medusas, portando al señor choco, con su sombrero de copa, largas pestañas y tabaco en pipa. Esas coloridas aguamalas allá que abrieron paso por Federico Molina, Pío XII, Palomeque y José Fariñas, zigzagueando como en su sinuoso baile acuático, llevando al difunto de acera en acera al ritmo de la charanga Los Profezionales. Un funeral más propio de las calles de Nueva Orleans, que de las de Huelva, aunque cerrara la carroza de las reinas y damas de honor colombinas.

Ambiente en el barrio

Y entre miradas atónitas de comerciantes asiáticos del barrio, al paso de un gran gato chino de la suerte de gomaespuma, los sonidos de la fiesta se fundieron con el de una de las bandas de cornetas y tambores en los alrededores de la parroquia del Sagrado Corazón.

No todo fue desfile. Muchos prefirieron quedarse en la carpa con sus llantos, esperando el momento último del fuego, tras el que los lamentos se convertirían en alegría por el Baile de las Viudas.

La animación siguió hasta altas horas de la madrugada. Todos recordaron así que queda menos de un año para que el Carnaval vuelva a las calles de Huelva.

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