Día Internacional

Los alumnos del Manuel Siurot de la Palma dedican una jornada a difundir el arte entre los más pequeños

  • Los alumnos conocieron los diferentes palos del fandango

Alumnos participantes con sus diplomas Alumnos participantes con sus diplomas

Alumnos participantes con sus diplomas / A. Uceda

Nada mejor que aprender a amar las costumbres de la tierra que poniéndose manos a la obra. Eso es lo que han hecho los alumnos del Colegio Manuel Siurot de La Palma que, con motivo del Día Internacional del Flamenco, realizaron una actividad que llevaba por título El Siurot canta por fandangos, en la que se implicaron todos los alumnos del centro educativo.

El secretario y maestro del colegio, Justo López, explica a este periódico que “es una actividad donde el alumnado se ha inscrito voluntariamente para cantar fandangos” y así poder mostrar sus dotes artísticas al resto de sus compañeros. Los profesores ayudaron a los pequeños artistas con un ensayo general el día anterior, acompañados con instrumentos musicales.

En la jornada dedicada al flamenco los pequeños se pusieron delante del micrófono para cantar letras de siempre, que en las voces infantiles inspiraban ternura y muchas ganas por superarse y realizar una actividad de cierta complejidad como es el cante flamenco.

Además, este año el colegio dedicó el día a los diferentes palos del fandango, por lo que los alumnos fueron conociendo las diferencias entre las variedades de esta forma de cantar tan andaluza que cuenta con el reconocimiento internacional y el amparo de la Unesco, que considera al flamenco como patrimonio inmaterial de la humanidad. Durante varios días, en clase se impartió materia relacionada con esta disciplina y tradición, con explicaciones y, según el curso, los alumnos escribieron letras de fandangos, han hecho dictados con proyección de vídeos, según la adaptación curricular que cada nivel requiere.

Delante de carteles con frases tan de la tierra como la flamencura no tiene cura, y de mantones de flamenca hechos de plástico que adornaban las paredes del centro, los estudiantes de cada ciclo educativo se iban dando cita en el recibidor principal del colegio –que se encuentra en plena fase de obras para levantar un nuevo y moderno edificio- y durante 30 minutos iban participando de una actividad que arrancó las sonrisas de los maestros que participaban con la misma ilusión que los pequeños en esta apuesta decidida por el flamenco.

Entre dos y tres alumnos por clase fueron actuando delante de sus compañeros de ciclo, con el objetivo claro de que “vivencien el flamenco, que es un arte siempre vivo”, tal y como comenta López. A los más pequeños, del ciclo de infantil, se les contó un cuento para trasladar mejor el contenido de esta materia y, por supuesto, también cantaron como el resto de sus compañeros.

Toda la comunidad educativa del Siurot recibió un regalo de Sonia Cascabel y Fernando Larios, aficionados al flamenco y artistas locales, que ofrecieron unas letras especialmente dedicadas a este centro escolar: “Al colegio donde vamos, de La Palma del Condado, al colegio donde vamos, enseñan con corazón a todo su alumnado, yo me siento afortunado”, rezaba uno de los fandangos, que acercó el flamenco más puro a todos los niños, los cuales pudieron verlo en clase a través de las pizarras digitales.

Y no podían faltar unas letras dedicadas a la figura a la que debe su nombre este colegio palmerino, Manuel Siurot, en las que se realzaba la bondad del maestro de niños pobres, que “a un buen colegio inspiró”, tal y como cantó Cascabel.

Todo ello contribuyó a acercar el fandango a todos los estudiantes, ya que si algo permite este tipo de cante es que la letra puede estar inspirada en cualquier temática, y sobre las que versaron las letras de Cascabel y Larios. Estas sirvieron para emocionar a todo el alumnado y al resto de la comunidad educativa. Todo el claustro dio las gracias a los artistas que quisieron ofrecer este regalo al centro, resaltando que la mejor pedagogía era el amor.

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