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Ilusiones renovadas para el Siurot

  • El colegio palmerino Manuel Siurot acoge una cena de reencuentro de varias generaciones de maestros y alumnos antes de su derribo y de la próxima construcción de un nuevo edificio

Ilusiones renovadas para el Siurot Ilusiones renovadas para el Siurot

Ilusiones renovadas para el Siurot

Las obras del nuevo edificio que albergará al CEIP Manuel Siurot, de La Palma del Condado, están a la vuelta de la esquina. Así que sentimientos agridulces embargan en estos días a la comunidad educativa palmerina. El Siurot ha albergado entre sus viejas paredes el despertar de un pueblo al desarrollo, durante la posguerra española, a través de uno de los pilares fundamentales de la sociedad, la educación.

El equipo docente del centro, apoyado por padres y madres de alumnos y maestros, celebró a finales de junio una cena de reencuentro entre todas las promociones que han pasado por sus aulas. El amplio patio que precede al edificio acogió a unas 350 personas de edades dispares pero unidas por una emoción común, la nostalgia por esos años de infancia compartida entre las mismas paredes. Generaciones de palmerinos que han sido alumnos, después padres y madres de nuevos alumnos o incluso maestros del mismo colegio.

Unas 350 personas de diversas promociones se reúnen en el patio del centro educativo

Se creó como un edificio anexo al Colegio Primo de Rivera de la localidad en aquella época, a finales de los 50 y primeros de los 60 del siglo pasado. Era llamado el pabellón B, como un centro de segunda categoría. De hecho, no contaba con apenas mobiliario y material escolar, por lo que los maestros que llegaron al nuevo colegio tenían una ardua tarea por delante. Pero el interés y las ganas de hacer algo nuevo, desde la vocación por la docencia y el respeto por la infancia, logró crear un espíritu que se ha mantenido hasta hoy, en el que las viejas paredes serán derruidas y un moderno edificio con todas las prestaciones vendrá a sustituir a unas instalaciones que han sido testigo de la transformación de un pueblo desde la base: las familias y sus hijos.

La velada estuvo a la altura de las circunstancias y antes de la cena representantes del centro y de la localidad se dirigieron a todos los asistentes provocando, en más de una ocasión, que las emociones se desbordaran. La antigua alumna Ángela Pavón dirigió un acto lleno de nostalgia y cariño. Hasta el Siurot se desplazó el primer director que tuvo el centro, Francisco Carmona, junto con su esposa, también maestra del colegio. Además, acudieron antiguos alumnos y familiares de algunos maestros que ya no están, como el desaparecido Francisco Molina, que ocupó el cargo de director cuando el colegio tomó su nomenclatura actual -al separarse del pabellón A- en honor al maestro palmerino impulsor de una gran obra social, Manuel Siurot. Era una época de ilusiones -ante los cambios sociales que empezaban a asomar en España- y de lucha por dotar al colegio de todo lo que necesitaba, ya que en aquellos momentos no había ni sillones donde sentarse el claustro de profesores. En el acto hubo palabras por parte de Carmona, de familiares de Molina, de integrantes del AMPA Nueva Escuela y del alcalde de La Palma, Manuel García Félix. El breve acto lo cerró Amparo Ávila, exalumna del centro, madre de alumnos, maestra y, desde hace varios años, también directora del CEIP Manuel Siurot. Desde su dirección se empezaron a gestar las actuaciones por parte de la comunidad educativa para la puesta en marcha del proyecto del nuevo colegio, que ha estado apoyado en todo momento por el Ayuntamiento del municipio.

Ávila hizo un recorrido de su vida, tan ligada al centro en lo personal y en lo profesional. Finalmente, entre la nostalgia por lo que se va y la expectación por lo nuevo, la directora puso el acento en la nueva etapa que se abre con unas instalaciones que permitirán al alumnado y sus familias una educación más integral y conciliadora.

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