Vivir en Huelva

Educación vial para los peques en Valverde del Camino

  • Las clases de seguridad vial en los centros educativos llegan a su fin con las prácticas en un circuito provisional instalado en el parque Huerta Arturo

Los participantes en la actividad de educación vial posan con sus diplomas. Los participantes en la actividad de educación vial posan con sus diplomas.

Los participantes en la actividad de educación vial posan con sus diplomas. / Javier Monterroso (Valverde del Camino)

Es el sexto año consecutivo que las clases de educación vial se alojan en las aulas de los centros educativos valverdeños. Esta iniciativa del Ayuntamiento tuvo tan buena acogida que se ha quedado para siempre. Son los agentes de la Policía Local los que reparten los conocimientos y luego los aplican sobre el terreno.

La materia de seguridad en las calles consta de dos clases teóricas sobre sus pupitres. Aquí aprenden las normas de circulación y adquieren las competencias básicas para promover la protección y prevenir los siniestros a pie de asfalto. Más tarde, con los conocimientos ya interiorizados, los escolares son evaluados en un circuito.

Este año esta pista se ha instalado en el parque Huerta Arturo. Compuesta por vías, señales, semáforos y otros elementos del tráfico, el popular Parque del Manani era lo más parecido a una ciudad en miniatura. Un examen práctico con todas las de la ley. Había alumnos que hacían de agentes, otros de peatones y varios conduciendo bicicletas. Actores en rotación con el objetivo de lograr una matrícula de honor.

Una de las alumnas le da el alto a un pequeño ciclista. Una de las alumnas le da el alto a un pequeño ciclista.

Una de las alumnas le da el alto a un pequeño ciclista. / Javier Monterroso (Valverde del Camino)

Desde hace algunos años, estas clases incluyen un apartado de educación cívica. Igual de importante es saber el funcionamiento de un signo que aprender a respetarlo. Esta idea incluye la multa de la vergüenza por parte de los menores a aquellos vecinos que infringen las normas. O lo que es más interesante, colocan pegatinas en el mobiliario urbano con el precio que cuesta conservarlo. Todo un ejemplo.

Los niños se divierten. Es la forma más diáfana de aprender disfrutando. Así lo resaltaba uno de los agentes policiales que colaboran en esta actividad, José Manuel Rengel: "Se lo pasan muy bien, sobre todo en el circuito de habilidades, donde demuestran la destreza que tienen con la bicicleta".

Al final de todo, reciben un reconocimiento de superación. Es usual ver al alcalde, Manolo Cayuela, y a los responsables de Educación, Lole Romero, y Seguridad Ciudadana, Juan Carlos Gutiérrez (áreas municipales impulsoras), comprobando el buen desarrollo de este proyecto y entregando algunos de los diplomas que valoran el esfuerzo.

Un chico sortea un obstáculo ante el policía local. Un chico sortea un obstáculo ante el policía local.

Un chico sortea un obstáculo ante el policía local. / Javier Monterroso (Valverde del Camino)

En estas clases, el policía deja al margen parte de su autoridad para volcarse en la proximidad con el alumno. Una circunstancia que ha saludado el regidor valverdeño: "Creo que es un trabajo perfecto, fundamental para que se vea al agente como una persona cercana, que pone orden en el tráfico y en las ordenanzas. Pienso que este acercamiento incide en el respeto y el contacto necesario para entender nuestras obligaciones".

No hay escolar de 6º de Primaria que en Valverde no sepa qué es una rotonda, cuándo se debe cruzar un paso de peatones o cuánto le cuesta al Consistorio un contenedor de basuras. Unos 150 niños aprenden cada curso estas y otras obligaciones. La educación vial y cívica ha llegado a nuestra vida para quedarse, sea cual sea la edad del conductor. Sea cual sea la edad del peatón. Sea cual sea la edad de la persona.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios