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Casa Apoliña, el placer de comer con la familia Calviño

  • El Restaurante Calviño, en la calle Tendaleras de la capital, ofrece una carta que combina la cocina onubense y la gallega con productos de calidad y el mejor ingrediente: el cariño.

Casa Apoliña se encuentra en la calle Tendaleras. Casa Apoliña se encuentra en la calle Tendaleras.

Casa Apoliña se encuentra en la calle Tendaleras.

Pocas experiencias son mejores que comer en familia, con la comida recién hecha por mamá, por papá o por la abuela, con ese ingrediente que no se vende en ninguna parte. Lo dicen los más prestigiosos chefs y los más humildes cocineros en casa: la cocina hecha con cariño es la que mejor sabe. Si, para colmo, se le añade la mejor despensa el éxito está garantizado. La familia Calviño lleva toda la vida en Huelva. En la calle Tendaleras, al ladito del mercado, el ahora restaurante Calviño ‘Casa A’poliña’ abrió sus puertas cuando Antonio y Mary decidieron montar un bar para que los marineros que entonces pasaban por Huelva tuvieran un refugio en el que sentirse como en casa. Con los años, dos de los 7 hermanos de la familia, Ana y Fabiola, tomaron las riendas del negocio familiar siguiendo la senda iniciada por sus padres.

Antonio y Mary, los fundadores de Casa Calviño. Antonio y Mary, los fundadores de Casa Calviño.

Antonio y Mary, los fundadores de Casa Calviño.

A’poliña es, además del apodo de la abuela paterna, un restaurante en el que gusta estar y donde se disfruta comiendo: Guisos tradicionales, sobre todo marineros, que combinan la gastronomía onubense y la gallega sin alardes: “Es como comer en casa”, cuenta Fabiola Calviño, porque “damos siempre un trato muy familiar a nuestros clientes”, algunos de los cuales llevan tantos años comiendo allí que ya son amigos, de esos de preguntarse por la familia, los hijos o la salud de los padres. En A’poliña lo mismo se puede comer unas habas con chocos que una merluza en caldeirada o unas sardinas a la marinera. Una carta que tiene un punto muy especial porque “hacemos muchos guisos típicos que se comían en los barcos”. Posiblemente no haya restaurantes que ofrezcan hoy en día estas recetas, “y si los hay seguro que más rico que aquí no les sale”, comenta Fabiola Calviño, que es la cocinera del equipo, “porque le ponemos mucho cariño y por supuesto el mejor producto. Nuestra despensa es el Mercado del Carmen, que lo tenemos a la vuelta de la esquina, y eso se nota en la calidad”.

Eso lo sabe la clientela, que incluso se permite el lujo de reservar mesa y plato al gusto. En el restaurante es común recibir alguna llamada de un cliente encargando, por ejemplo, un guiso de rape para ocho: “A menudo nos llaman: oye, mañana queremos comer una merluza, y al día siguiente la tienen preparada con producto de la mejor calidad, porque nuestros clientes saben que aquí la van a tener siempre”. Por supuesto, en el restaurante hay sitio también para el buen tapeo: ricas, originales y abundantes tapas que van desde los chocos a la riojana al pote gallego, pasando por los picadillos, las huevas o las hamburguesitas de vaca para disfrutar comiendo como en casa. O, siendo sinceros: mucho mejor que en casa.

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