Bellotada popular de Valverde del Camino La fiesta de la naturaleza

  • Más de un centenar de personas se dan cita en la finca pública Dehesa de los Machos de Valverde para realizar una jornada de siembre y plantación de bellotas y plantones

Los niños participan en la plantación de ejemplares. Los niños participan en la plantación de ejemplares.

Los niños participan en la plantación de ejemplares. / Javier Monterroso

Lo que iba a ser una bellotada popular se convirtió en una fiesta de la naturaleza. Más de 100 personas se dieron cita este sábado en la finca pública Dehesa de los Machos de Valverde del Camino para celebrar una jornada de siembra y plantación. Todo un éxito. Se dieron la mano pequeños y mayores para poner en valor el entorno natural valverdeño.

El objetivo inicial de contribuir a La gran bellotada ibérica, ese proyecto de carácter nacional de cultivar 25 millones de unidades de este fruto para combatir la crisis climática, se diversificó. A las miles de bellotas recopiladas por la asociación, se sumaron cerca de 200 plantones de algarrobos, pinos, romeros o lavandas, donados por la Junta de Andalucía. La implantación de un bosque mediterráneo es otro de sus retos.Herramientas en mano, los voluntarios fueron peinando el terreno, sembrando vida junto a los márgenes de la carretera hasta las inmediaciones de la chimenea del Dique de los Silillos. La zona cero. En los días previos, esta franja había sido labrada. Sólo restaba atender a la explicación de los técnicos y predicar con el ejemplo: Cavar, plantar, proteger y regar. Una y otra vez, ¡que no es poco!

La actividad se llenó de niños. Son los portadores de la conciencia. Esta semana, del martes al jueves, serán ellos, de nuevo, los responsables de la Dehesa. Serán sus manos las que finalicen este proyecto con la plantación de otros cientos de ejemplares. Algún día, echarán la vista atrás y saborearán el dulce sueño de la repoblación de uno de los pulmones verdes de la localidad.

Dos hombres plantan en la Dehesa de los Machos. Dos hombres plantan en la Dehesa de los Machos.

Dos hombres plantan en la Dehesa de los Machos. / Javier Monterroso

La Dehesa de los Machos es de todos los valverdeños. Sin distinción. Su mirada abarca 920 hectáreas, compuestas de especies autóctonas, y sobre sus tierras se desarrollan actividades agrícolas, pastorales o deportivas, entre otras. Su biografía es la de una finca histórica, comprada con dinero de los vecinos y que, con el cambio de siglo, pasó a ser propiedad de la asociación que interpreta su futuro.

En esta conversión, el alma mater fue Arturo Carrasco. El “imprescindible”, que diría Bertolt Brecht. Trabajó de forma muy altruista para que este espacio natural se zafara de las garras municipales y pasara a manos del pueblo. Así que un homenaje es poca cosa. Por ello, una placa, reconociendo su esfuerzo, se hará eterna en la chimenea de fundición. Su familia fue testigo de este tributo a título póstumo.

Él inició la batalla y otros la continuaron, pero la asociación no quiere que este viaje finalice aquí. En este recorrido, la colaboración vecinal es parte fundamental y esta jornada es sólo un ejemplo. Sólo el principio. La gastronomía local puso el broche de sabor a un día de convivencia en el que se conjugaron la conciencia, la cooperación y el honor.

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