14ª de abono en la Real Maestranza de Sevilla

Moral, a hombros en la 'miurada'

  • El palaciego corta una oreja a cada uno de sus toros y abre la puerta de cuadrillas. Esaú Fernández, a punto de conseguir un trofeo del sexto, y Nazaré, de vacío. Encierro de juego variado, destacando el quinto por su nobleza.

Moral, a hombros en la 'miurada' Moral, a hombros en la 'miurada'

Moral, a hombros en la 'miurada' / Juan Carlos Vázquez

Un toro salinero, cuatro cárdenos cuya pinta ceniza contrastaba con el celeste cielo sevillano y el dorado albero que pisaron, y uno negro conformaron un encierro, en este 175 aniversario de Miura, que ofreció posibilidades para el éxito en el festejo que cerró la Feria de Abril 2017.

El espectáculo, interesante, se saldó con el triunfo de Pepe Moral, que cortó una oreja a cada uno de sus toros y salió a hombros por la puerta de cuadrillas, entre tanto sus compañeros, Antonio Nazaré y Esaú Fernández, se marcharon de vacío. La terna se enfrentó a un encierro de desiguales hechuras y de juego variado, en el que destacó por su nobleza el quinto, especialmente por el pitón izquierdo.

Pepe Moral, que contó con el mejor lote, logró los mejores lances a la verónica. A su primer toro, que en principio reponía, lo sobó en una primera parte de faena en la que perdió pasos para los cites. Ya casi al final del trasteo, logró dos series diestras y una con la izquierda que llegaron al público. Mató al primer envite de estocada tendida y cortó una oreja.

Moral, ante el buen quinto, Amapolo, de 631 quilos, además de en el toreo a la verónica, se lució en un galleo airoso al colocarlo frente al caballo. Un cinqueño de gran nobleza, especialmente por el pitón izquierdo. El palaciego planteó la faena en los medios. Tras manejar la franela con la diestra, cuajó una serie al natural fantástica, con muletazos largos y suaves, que hicieron saltar la música y que el público se entregara. Fue un homenaje a su mentor durante casi una década, el artista de calidad suprema Manolo Cortés, que nos dejó hace poco tiempo. Luego, Moral, se lució en otra tanda, esta menos intensa. Con la derecha, en una serie corta volvió a elevarse el trasteo, siempre ovacionado. También extrajo naturales sueltos de bella factura. Y brilló en varios remates. Mató de una estocada entera caída. El público pidió las dos orejas, que la presidenta, Anabel Moreno, dejó en una, suponemos que, con buen criterio, por la mala colocación de la espada. Moral dio hasta dos vueltas al ruedo aclamadas por un público rendido.

Esaú Fernández estuvo a punto de lograr otro trofeo en el que cerró plaza. Pero antes, el diestro camero vivió una escena dramática, ya que recibió un pezuñazo terrible cuando recibía al tercer toro, de rodillas y a portagayola. El toro se cebó con el espada, yerto en la arena. Varios hachazos que no hicieron diana. Esaú quedó conmocionado y con un ojal en la taleguilla, por encima de la rodilla derecha. Pero, afortunadamente, no sangraba. Las asistencias lo llevaron a la enfermería, entre tanto cundía la preocupación por los tendidos. Cuando se resolvía el tercio de varas, el torero retornó al ruedo. Curro Robles se jugó la vida en un par del que salió vivo de milagro. El toro, que medía en la muleta, se afligió tras perder el casco de la pezuña izquierda y el público pidió al diestro que entrara a matar de inmediato.

Tras el cartucho mojado, Esaú Fernández salió a por todas en el cierre. Con el manejable sexto consiguió lo más interesante en una tanda diestra con ligazón. Sonó Suspiros de España en una faena que había brindado a Emilio Muñoz y que se fue desvaneciendo como el toro, a menos.

Antonio Nazaré, entregado ante su lote, el de menos condiciones para el toreo, se justificó ante el mansote, noblón y muy blando primero. Al cuarto, más largo que un tranvía, lo cogió bien en una vara Manuel Jesús Ruiz Román. El animal resultó complicado y el nazareno se mostró voluntarioso en un trasteo en el que con agallas se empleó a fondo; rematando la faena mal con los aceros.

Los tres diestros sevillanos sin experiencia suficientemente en la lidia de miuras dieron la talla, con la suerte de cara especialmente para Pepe Moral, quien aprovechó bien la oportunidad. Esperemos que su salida a hombros en la Maestranza le sirva no solamente para reforzar su moral, sino también para que le abran las puertas en otras plazas.

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