Toros

¿Dónde estaban Miguel Ángel Perera y Daniel Luque?

  • El mano a mano entre el matador de toros pacense y el diestro sevillano resulta anodino y con un balance artístico muy pobre · La corrida de Fuente Ymbro dio algunas oportunidades para el triunfo

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GANADERÍA: Toros de Fuente Ymbro, en conjunto de aceptable trapío y de juego variado; el mejor, el tercero, que fue ovacionado en el arrastre. TOREROS: Miguel Ángel Perera, de verde y oro. Casi entera, trasera y muy tendida (silencio). En el tercero, pinchazo y estocada desprendida (palmas). En el quinto, estocada (silencio). Daniel Luque, de fucsia y oro. Pinchazo y casi entera trasera y muy tendida (silencio). En el cuarto, media muy tendida y dos descabellos (silencio). En el sexto, dos pinchazos (silencio). Incidencias: Real Maestranza de Sevilla. Viernes 23 de abril. Decimosexto festejo del abono. Lleno hasta la bandera. Sobresaliente: Antonio Fernández Pineda, de azul y oro, que no intervino. En banderillas destacó Joselito Gutiérrez en el primer toro.

Sinceramente, ayer Miguel Ángel Perera y Daniel Luque no estuvieron en esa Maestranza en la que no cabía un alfiler. O eso me pareció a mí. Uno suponía que venían a comerse el mundo, vamos a no dejar ni un trocito de esa tarta de yema que es el albero dorado de la Maestranza. Y que iban a crujir los cimientos del remodelado coso del Arenal.

Sabíamos que no llegaban en su mejor momento. Perera, tras el percance en Castellón, no fue a Fallas. Y Luque quedó hecho añicos moralmente tras encerrarse con seis toros en Madrid. Luego, aquí, en Sevilla, en sus anteriores tardes (dos cada uno) habían pasado de puntillas. Así es que ayer era el día D y la hora H para ellos. Su cita con los fuenteymbros era decisiva. Y había que dar la talla.

El espectáculo acabó con los nervios de varios espectadores, que increparon a los toreros y a la empresa, quien deberá replantearse si quiere organizar un próximo mano a mano. Desde luego, si está interesada en ofrecer duelos interesantes a sus abonados, debería tomar otros caminos ¿Qué tal un Ponce-José Tomás? ¿O un Juli-Manzanares? Si no hay base para un pique, si no hay un argumento, sobran este tipo de funciones.

El festejo, con un público cariñoso, que aplaudía todo al comienzo, incluidas algunas gurripinas con el capote a cargo de los dos toreros, se fue desilusionando según se apagaba la llama de la esperanza. La cera se derritió en una sesión anodina, sin brillantez, con unos toreros a los que les faltó temple y les sobró montañas de enganchones. La vulgaridad fue derritiendo las esperanzas de las más de doce mil almas que se habían dado cita para el evento. Y eso que la corrida de Fuente Ymbro, aceptablemente presentada, dio varias oportunidades para el triunfo.

Miguel Ángel Perera no estuvo a la altura del repetidor y humillador tercero, el mejor del encierro. Le faltó por momentos darle sitio, medir la distancia adecuada. Hace un par de temporadas a ese fuenteymbro lo desoreja en Sevilla y si le toca en suerte en plaza de menor categoría lo indulta. Pero Perera parecía tener ayer las muñecas rígidas. De lo contrario, no se entienden tantos enganchones. Llamó desde la distancia larga a Ostrero, cuyas embestidas, por humillación, parecían perlas para enjoyar el toreo. Un par de muletazos por la espalda, alternados con dos derechazos fueron la promesa de una faena que fue a menos. En los medios, hubo una serie intensa con la diestra. Se arrancó la música. En la siguiente tanda se rompió el hechizo con un enganchón. Luego, llegó una serie meritoria con la mano baja, otra vez deslucida cuando le tocó el engaño el toro. Con la izquierda también faltó limpieza. Las palmas que escuhó el torero, después de una ovación al toro, lo dicen todo.

Con el quinto, un sobrero del hierro titular, encastado, lo más reseñable lo consiguió el extremeño en un quite por gaoneras. Con la muleta no se acopló.

Perera abrió plaza con un toro que se lo pensaba a la hora de embestir y con el que concretó una labor porfiona con demasiados enganchones. En la suerte suprema sufrió un pitonazo en la mano. Lo mejor en este astado se vivió con un buen tercio de banderillas a cargo de Joselito Gutiérrez.

Daniel Luque, a quien le pusieron en bandeja tres tardes en el ciclo, que rematará con una cuarta en la Feria de San Miguel, se jugaba muchísimo ayer en el coso del Baratillo. En su primero -segundo de la aburrida tarde-, sin clase, pero repetidor, se perdió en una labor insulsa, con muchos enganchones y pasada de metraje. Lo mejor lo logró con el capote, ganando terreno, a la verónica, hasta llegar a los medios; y en un quite por tafalleras. Con el noble y sosote cuarto, nada. Y con el flojísimo sexto hizo concebir esperanzas con unas buenas verónicas para acabar en un trasteo deslucido.

Ese fue el adjetivo que imperó en casi todo lo que se vivió en el ruedo maestrante: deslucido. Fue todo tan insulso que cuando alguien, casi al término del festejo, dijo burlonamente que no se fuera nadie, que echaban otro sobrero, hubo hasta tropezones por los vomitorios para salir huyendo...

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