Toros

Aguado convence y Toñete se apunta como sorpresa en Olivenza

Pablo Aguado -en imagen de archivo- cortó ayer una oreja en la plaza de toros de Olivenza. Pablo Aguado -en imagen de archivo- cortó ayer una oreja en la plaza de toros de Olivenza.

Pablo Aguado -en imagen de archivo- cortó ayer una oreja en la plaza de toros de Olivenza. / juan carlos muñoz

La Feria de Olivenza comenzó ayer con la consolidación del sevillano Pablo Aguado, que convenció como novillero suficientemente preparado para el doctorado -tomará la alternativa en la Maestranza el 23 de septiembre de manos de Ponce- y la sorpresa de Antonio Catalán Toñete, que debutaba en esta plaza; entre tanto, Leo Valadez navegaba con decoro ante un lote inválido de una novillada de El Parralejo que en su conjunto contó con buenas hechuras, derrochó nobleza y estuvo ayuna de fuerzas.

Aguado se mostró solvente con el que abrió plaza, un animal noble que se empleó en varas y al que tras una voltereta le faltó fondo. El sevillano, citando de frente, cogiendo la muleta del centro del estaquillador, templó con la diestra. Ya con la zurda, el astado se apagó y hubo algún natural suelto de bella factura. Mató de gran estocada.

El sevillano y el madrileño cortan sendas orejas y Valadez se marcha de vacío

Al cuarto, un torete en trapío, Aguado lo recibió con una larga cambiada de rodillas a portagayola. De pie, jugó bien los brazos para abrochar con una vistosa larga un manojo de verónicas. El diestro comenzó su faena ante el noble animal con muletazos a media altura para luego bajar la mano diestra con mando y temple. Destacó también en otra serie con la zurda y en otra con naturales a pies juntos. Como remates de las tandas brilló en los pases de pecho y se gustó en un cambio de mano. No mató a la primera y tras un pinchazo y estocada cobró una oreja.

Toñete, con su todavía bisoñez y sus lógicas lagunas técnicas, aportó frescura. Se las vio en primer lugar con un novillo noble, pero que se apagó pronto. En el comienzo, por estatuarios, sufrió una cogida espeluznante, en la que estuvo a punto de romperse la crisma en la caída. Sin mirarse, se puso se nuevo a torear. Vertical, queriendo hacer las cosas bien, extrajo muletazos hasta que con el animal ya parado se dio un arrimón. Mató de estocada para ganar una oreja. Con el manejable sexto se le vieron más carencias técnicas a un Toñete que acortó los muletazos en exceso en un trasteo sin calado.

Valadez se las vio con el peor lote. Su primero, flojísimo, fue protestado al perder las manos en varias ocasiones -desde banderillas hasta cuando lo cuadraban-. El torero mexicano, con la entrega como mejor arma, fue cogido sin mayores consecuencias cuando, relajado y con la muleta retrasada, fue sorprendido. Falló reiteradamente con la espada.

Ante el flojísimo quinto, al que se cambió el tercio tras un picotazo, Valadez plasmó un quite por zapopinas muy ovacionado y porfió sin fruto alguno en una labor carente de emoción.

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