Documental biográfico

Eugenio se asoma a 'Imprescindibles'

  • La 2 estrena 

El humorista Eugenio en una foto en la intimidad del camerino El humorista Eugenio en una foto en la intimidad del camerino

El humorista Eugenio en una foto en la intimidad del camerino / RTVE

Eugenio hacia reír con el menor número de efectos especiales. Un foco, una copa y una narración cariacontecida, sin entonaciones. Un chiste ante notario. La sobriedad de Eugenio realmente representaba la Barcelona (la Cataluña urbana), más adusta y escéptica, por tanto irónica, que se aleja de los simbolismos y vehemencias de ahora. Si de manera efectiva existe un humor propio catalán, él se aproximaba con sus silencios, diálogos monocordes y esa mezcla de sumar idiomas sin forzar nada más.

La 2 estrena en abierto esta noche, a las nueve, en Imprescindibles el documental sobre la figura del humorista Eugenio, siguiendo la estela de Chiquito. Un retrato de Eugenio Jofra Bafalluy, un cómico involuntario que se encontró con la popularidad sin darse cuenta y que, con su espíritu de beberse las noches y pasarlo bien, lo fue digiriendo como pudo hasta verse arrollado por el dinero, los pelotas y las malas compañías como aquellas a las que cantaba Serrat. Terminó comiéndose su existencia a bocados, una autodestrucción efectiva, refugiado en la planta baja de su casa entre delirios esotéricos y pulsiones pictóricas. En Crónicas marcianas tuvo algunas de sus últimas actuaciones, donde la memoria ya le fallaba, como reconocía. Falleció en 2001 a los 60 años, tras visitar a su nieto recién nacido.

Eugenio, coproducción de TV3 y TVE, es un recorrido biográfico a través de familiares, amigos y próximos al barbado humorista, con dirección de Xavier Baig y Jordi Rovira.

Eugenio con su mujer Conchita con Els Dos

La onubense Conchita, la primera esposa del tipo que se escondía tras sus gafas negras, fue quien marcó el destino del circunspecto narrador. A finales de los 60 el matrimonio de Eugenio y Conchita formaron un dúo de tono folk, Els Dos, que se quedó en puertas de Eurovisión 1970 (el año de Julio Iglesias). La bucólica La balada del maderero les permitió darse a conocer al público y la enfermedad de y ausencias de ella convirtieron a Eugenio en la figura que fue, famoso justo cuando se convertía en viudo.

El fallecimiento de un familiar de Conchita hizo que se ausentara la mujer y el personal entonces prefería que el cantante se dedicara a contar sus cosas. De un par de ocurrencias terminó creando un repertorio que convirtió a Eugenio en el rey de la noche barcelonesa.

De ahí, a aparecer en TVE en el programa Cosas, el maratón de las tardes de los viernes entre Madridy Barcelona, con Joaquín Prat y Mónica Randall, y convertirse en uno de los cómicos televisivos.

Cuando se le presentaba el éxito en 1980 Conchita falleció de un cáncer fulminante. Ese tono de tragicomedia, con un representante que se pasaba de sustancias y unos hijos que conocieron a su padre a ratos mientras lo veían en el cristal de la tele, recorre la biografía del humorista más gélido que sostuvieron los escenarios.

Se casó dos veces, quiso más a la que más le quiso, y otra esposa más que aunque no pasó por el registro civil le fue sujetando a la normalidad todo el tiempo que pudo. Eugenio le quita el cartón a los decorados de la TVE de los 80 y muestra el precio de la fama a cambio de un puñado de risas y contratos.

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